Nunca, siempre…

•marzo 8, 2016 • Dejar un comentario

   

Nunca
he ambicionado encontrar a alguien que sea mi pareja perfecta, mi medio limón o mi media naranja, pero siempre he ambicionado, deseado, anhelado a alguien capaz de aceptarme tal y cual soy, con mis imperfecciones y mis cosas inmaduras, mis cambios de animo y mi eterna positividad.

Siempre he deseado encontrar a quien me complemente y a quien complemente, alguien con quien nos podamos hacer crecer y alguien con quien no tema ser yo, y que no tema ser quien es cuando está conmigo.

Siempre he deseado ser feliz por mis propios medios, para compartir de mi felicidad con quien quiera compartir la suya conmigo, alguien diferente al resto e igual de inadaptado que yo, alguien que no tema darlo todo a pesar del miedo de no ser correspondido.

Me emputa tanto, que mis amigos me van a odiar

•junio 1, 2015 • Dejar un comentario

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Guatemala es un país que siempre he sentido como uno condenado a repetir la historia, condenado a sufrir una y otra vez los mismos hechos desgastantes, las mismas muertes sin sentido y las mismas acciones de cambio sin mayor éxito.

Guatemala es un país que nada carece en comparación con otros, desde climas casi desérticos a pequeños puntos en los que es posible disfrutar de la nieve, temperaturas ideales todo el año, bosques envidia de cualquiera, una riqueza biológica inigualable, costas en dos océanos y por si fuera poco, casa de una cultura milenaria.

Guatemala sigue siendo hoy un oasis muy particular, en el que la aceptación, el conformismo y la resignación forman parte de la vida diaria, un país en el que preferimos acostumbrarnos a algo, en lugar de perseguir un cambio; un lugar en el que las esperanzas individuales mueren cada día.

Guatemala hace años llegó a un punto de inflexión, en el que un estallido social se hace inminente, y afortunadamente este se ha dado de una forma distinta a todos los estallidos de nuestra historia, liderado sin querer por los pocos afortunados del país, los pocos con acceso a una calidad de vida mejor al promedio, los pocos con acceso a acceso a educación de nivel medio y superior, los que a su vez han servido de ejemplo a aquellos que menos fortuna han tenido.

Guatemala despertó, pero lo ha hecho de forma parcial, mientras algunos empezamos a levantar la voz de formas que alcanzan a algunos pocos, otros empiezan a tomar el control de la situación utilizando las armas legales y los medios pacíficos necesarios, y cualquier medio a su alcance para intentar abrir los ojos de aquellos que aún no participan, ya sea por miedo o por simple conformismo.

Guatemala despertó, pero aún gran parte de la población sigue dormida, quejándose de la situación y exigiendo que regresen lo que ha sido robado, pero sin alzar su voz más allá de quejas vacías que no llevan a ningún lugar, porque se limitan a pequeños círculos de familia o amigos, que en soledad carecen del poder para generar un cambio real y poderoso, que si surge de las grandes masas que parece ya se empiezan a conformar.

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Guatemala despertó, pero la mayoría se niega a abandonar su comodidad y abandonar el confort de vivir en una situación terrible, pero conocida, de vivir acostumbrados al miedo de salir a la calle, de ser víctima de la violencia, de ser uno más en medio del caos, un caos que a la vez ya acepta, lamentablemente, como un hecho cotidiano.

Guatemala despertó, pero no admite que ha permitiendo que se perpetúe esta situación, la que ha llegado a estos límites por la misma irresponsabilidad de aquellos que prefieren no denunciar, no denunciar a cambio de no perder el tiempo en una causa sin resolución, pero renunciando a su vez a su derecho de justicia, que bien por peso propio en conjunto con otras denuncias generarían suficiente presión para generar cambios.

Guatemala despertó, y con ella desperté, solo para darme cuenta que muy pocos a mi alrededor están dispuestos a pasar del rechazo y la crítica recurrente a acciones aparentemente inútiles, pero que en los últimos días, a diferencia de otras ocasiones, han causado que más personas como yo, despierten y empiecen a alzar la voz, tan lejos o tan cerca como a mi vecindad o al otro lado del planeta.

Guatemala es un país como pocos, que obtuvo su independencia sin pagar el precio que otros pagaron, y es tal vez, por esto, que como guatemaltecos no valoramos nuestra independencia, e ignoramos nuestra obligación y la necesidad de luchar por nuestros derechos y de exigir un país que camina hacia adelante, de rechazar uno que se ha quedado detenido en el tiempo, por la misma mentalidad chapada a la antigua de que solo una cabeza dirige al país, cuando esto jamás ha sido verdad.

Guatemala despertó y desperté con ella, y estoy harto de escuchar críticas hacia el gobierno, más aún de personas que jamás han ido a emitir su voto, tanto o más que de personas que se aprovechan de la “gratuidad” de los sistemas de salud y educación, pero que jamás pagan impuestos y que jamás cumplen con sus obligaciones ciudadanas, pero estoy más harto aún de aquellos que viven quejándose y obviando lo que sucede hoy frente a sus narices.

Guatemala despertó, pero sigo harto de escuchar sobre la ineficiencia e ineficacia de un gobierno, de escuchar a mi familia y a mis amigos quejarse de la situación, de vivir con miedo, y de la ironía e hipocresía de negarse a tomar acción y formar parte de algo; algo que espero sea más que una expresión temporal, un medio que debe ser propio e individual, hasta que sea capaz de generar una acción grupal, la forma o los medios mientras sean pacíficos y legales, no importan, no importa mientras cada quien encuentre la forma que pueda o quiera utilizar, siempre que esta sirva de ejemplo para bien.

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Guatemala despertó, y aunque llevo años despierto, esta vez me levanté y ya no puedo quedarme más tiempo en silencio, en la comodidad de mi casa, de mi vida, de mi mundo; miles han alzado la voz de una u otra forma, cada quien en lo que sus propios medios le permiten, de la forma en que su creatividad los motiva y no veo una razón para que el resto no tomemos acción y hagamos lo mismo; y por medio de acciones particulares generemos consciencia y promovamos los primeros pasos de un cambio, un cambio que es para todos, y no para unos cuantos.

Guatemala es hoy lo que nadie en sus cinco sentidos quiso que fuera, un estado fallido, un estado en el que la representación del pueblo es lo mismo que el pueblo que calla y otorga, lo mismo que cada persona conformista y resignada que acepta vivir con miedo, para no enfrentar el miedo de alzar la voz, por no enfrentarse a lo desconocido, incluso cuando esta simple posibilidad sea ya lo mejor que nos pudo pasar, un grito que ha unido generaciones y ha roto paradigmas.

Guatemala ha dado ejemplo al mundo, irónicamente cuando menos lo esperaban de nosotros, cuando nadie nos recordaba y cuando ha sido demasiado tarde para evitar miles de muertes injustas e injustificadas, pero aún no es demasiado tarde para empezar a generar un cambio liderado por aquellos que ya estamos hartos de la misma historia, aquellos que aunque no tenemos la capacidad para generarlo por medios propios, podemos ser generadores de ideas e ideales, para que aquellos que si poseen los medio puedan iniciar con pie firme el cambio que todos necesitamos con tanta desesperación.

Guatemala pide a gritos un cambio, y mi voz en conjunto con los pocos miles que han tomado la decisión de salir a las calles, de escribir sobre la situación, de hablar públicamente aún rompiendo la eterna “neutralidad” de la prensa; simplemente no son suficientes cuando millones más siguen siendo nada más que inútiles observadores que esperan que otros generen el cambio; volviéndose a su vez parásitos del cambio que otros queremos alcanzar.

Guatemala es su pueblo, y soy parte de esta Guatemala que está cansada, desesperada e incluso harta de lo mismo, pero estoy más harto y emputado de la indiferencia en acciones de aquellos a quienes quiero, valoro y aprecio, y que veo luchar día a día por alcanzar un futuro mejor, pero que a la hora de unir fuerzas y tomar al menos una simple acción, eligen no participar en ello.

Guatemala está llena de malos guatemaltecos que no apoyan, pero que si eligen participar en fiestas, reuniones, salir a comer, ir al cine, hacer deporte o simplemente hacer gala de la pereza y quedarse viendo a los pocos, representar a los muchos, a través de una pantalla de televisión, sin intentar generar un cambio, sin apoyar a generar presión; en lugar de detener su mundo por unas horas, romper con la rutina y “luchar” hombro con hombro por un país ideal, sin más separaciones y sin más diferenciaciones.

Guatemala, es mi país y el país de la mayoría de mis amigos y familia, el país que muchos extranjeros han hecho su hogar, extranjeros que irónicamente se han hecho presentes en las calles apoyando a sus parejas, a sus hijos, a sus amigos por generar un cambio en el país que hoy llaman “hogar”, y a esos que eligen la pasividad, como yo lo he hecho antes, aun en medio de mi imaginación, hoy les digo… No se vuelvan a quejar de nuestra situación, si no son capaces de formar parte de esto, esta es la oportunidad que hemos estado esperado por años, y que difícilmente se volverá a presentar.

Guatemala, ya estoy harto de la indiferencia, de hacerme de la vista gorda, de voltear la mirada, de dar por garantizada y eterna la comodidad de mi vida y más aún de la aceptación, conformismo y resignación de casi todos aquellos que me rodean. ¡¡¡Ya no más!!!

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Meses más, meses menos

•mayo 26, 2015 • Dejar un comentario

En los últimos meses he descubierto verdades que ignoraba, secretos que imaginaba, sentimientos que anhelaba y confusiones que jamás pensé atravesar, pero sobretodo he descubierto y redescubierto personas que en medio de su particularidad enriquecen mi vida.

En los últimos meses he cambiado interior y exteriormente, he hablado temas y verdades que solo aquellos que sin buscarlo, ni desearlo han estado conmigo en el momento en que he decidido dejarme expresar aquello que pienso, sobre lo que siento y sobre lo que he vivido.

Para bien o para mal, en los últimos meses he querido gritar de alegría y de cólera, de enfrentar verdades y de admitir a cada momento cuan humano soy, cuan vulnerable y susceptible, cuan dependiente y revolucionario puedo llegar a ser.

En los últimos meses mis inhibiciones se han extinguido, mi seguridad a crecido exponencialmente, mi autoestima se ha multiplicado por varios dígitos, mis limites se han dividió y reducido a la practica inexistencia.

En los últimos meses me he convertido en otro, en alguien que recordó lo que es soñar y olvidarse que los límites existen, alguien que recordó que los amigos se pueden encontrar en los lugares menos pensados y que las grandes barreras también pueden caer.

En los últimos meses he aprendido tanto de quien soy, de lo que quiero, de lo que busco, de mis fortalezas y mis debilidades, de mis momentos de cordura y de locura, he recordado que soñar alimenta mi alma, me eleva mas allá de los muros que mi subconsciente ha levantado.

En los últimos meses he recordado lo que es ser libre en cuerpo y alma, el ser quien soy sin importar lo que otros puedan pensar, el admitir errores, aciertos y lecciones que hace un año no me hubiera creído capaz de cometer, aprender de lo que jamás imagine fuera a ser un momento de mi pasado y de mi realidad.

En los últimos meses he dicho mas gracias que en toda mi vida, he hablado con Dios de formas que jamás pensé, he compartido con personajes que espero hayan llegado para quedarse y con algunos que espero sean lecciones pasajeras que agradecer.

En los últimos meses he decidido decir “adiós” en más de una ocasión, y muchos mas sinceros “te veo pronto” que en toda mi vida. En los últimos meses he querido gritar a los cuatro vientos, ¡gracias! y ¿porqué no paso esto antes?

Cruce de caminos

•abril 10, 2015 • Dejar un comentario

caminos

He llegado a un punto de mi vida en el que necesito reconsiderar en dónde he estado, en donde estoy parado y hacia dónde quiero caminar.

Pocas veces en mi vida me he sentido con tanta necesidad de cambios, con una urgencia por escapar y dejar atrás, con la incapacidad de respirar.

He llegado a un punto en el que he llegado a no querer razonar, a no querer saber más de nada, ni de nadie; un punto final se acerca y no lo quiero detener.

Un punto final es más visible que nunca en mi horizonte, un punto que marca el final de una etapa sin frutos, llena de esperanzas y anhelos en vano, llena de necedad y esfuerzos en vano.

Un punto final que necesito llegue pronto a mi presente, para ser capas de volver a respirar, de volver a ser quien nací para ser, para dejar renacer el potencial de todo aquello que me hacer ser.

He cambiado tanto en los últimos meses, tanto que apenas me reconozco, un cambio interno en el que me he descubierto una vez más, un descubrimiento de facetas que no conocía.

Ahora sé que necesito dejar atrás a muchos que he cargado en mi presente, que pertenecen a mi pasado y a algunos que pertenecen a mi futuro que podrían representar la misma carga.

He llegado a la cúspide y necesito caer, descubrir de que soy capaz y dejar todo aquello y a todos aquellos que pretender tener el mínimo interés, pero que sin embargo sólo son más de lo mismo.

He visto el horizonte que se presenta ante mi, y aunque es agradable, si decidiera aceptarlo, no es lo que he buscado toda mi vida, carece de las emociones y de las respuestas que necesito.

Un poco de todo ha pasado y más de lo mismo sigue pasando, me canse de ser el amigo de todos y el que habla a quienes nunca escuchan, de ser el equivocado sin que nadie se moleste en decírmelo.

Me canse de ser el que todos quieren que sea y de no ser quien quiero ser, de ser que quiere dar más de lo que me piden, y que termina recibiendo nada, aunque nunca espere recibir algo.

He llegado al punto en que me canse de ilusiones que nunca llegaron a ser realidades, de realidades que nunca cambiarán, de no ver a quien he debido ver y de ver a quien he debido olvidar.

Siempre he sido transparente con el mundo, o al menos siempre he creído serlo, aquel capaz de responder cualquier cosa que me ataña y de dejar que el mundo vea lo que soy.

Ahora me pregunto si, ¿ha servido de algo? ¿Alguien me conoce por quien soy? ¿Alguien se ha tomado la molestia de ver más allá? ¿Alguien quiere ser para mi, aquello que quiero ser para alguien?

fondo

Abandonar

•abril 7, 2015 • Dejar un comentario

En mi caso particular, personal, duele abandonar algo o a alguien, es un dolor físico más que emocional, un nudo que se rasga dentro de mi. Es un dolor físico, como si una parte de mi se separara del resto y me hiciera difícil pensar en otra cosa, e imposible el no sentirlo.

Es un dolor físico que me atrevo a adosar al orgullo, a la constante de necesidad de perpetuidad, de aceptar los cambios y las leyes de la vida, más no los sucesos particulares que me hacen sentir atado a mi presente, sin posibilidades de avanzar hacia un futuro diferente.

Abandonar para mi no es una opción, es una obligación, algo que jamás haré por decisión propia, algo que me tomara mucho tiempo asimilar y que me dolerá de igual forma durante el tiempo que tarde en aceptarlo hasta casi una totalidad, totalidad que difícilmente llegara.

No soy alguien dado a entregarme por completo, pero cuando lo hago, espero ser por lo menos comprendido y aceptado, espero que con quien me dejo ver tal y cual soy, con quien me entrego por completo, sea una novia, posible novia o una amistad, o incluso mi propia familia sepan cuanto significa para mi dar ese signo de apertura, de entrega, de vulnerabilidad que en raras ocasiones me permito compartir.

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Nuevos comienzos

•junio 15, 2014 • Dejar un comentario

En mi vida los nuevos comienzos son una constante, un punto de partida que se repite regularmente, un punto en la sucesión de puntos que es mi vida.

Desde que inició este año, decidí que iba a ser diferente y lo ha sido, porque he hecho y dicho cosas que jamás pensé, y me encuentro cada día más cerca de alcanzar pequeñas metas que inicie con el año.

El alcanzar estas pequeñas metas me lleva a pensar en un “¿y ahora qué?”, en un ¿porqué no?, ¿qué estás esperando?, e incluso en un “para luego es tarde”. Todo por aquella incertidumbre que asusta y emociona por igual.

En los últimos meses he descubierto amistades que jamás pensé encontrar, he redescubierto otras y con ellas facetas de mi propia personalidad que consideraba olvidadas y superadas.

He recibido halagos que no espere, provocado sonrisas y risas que valen tanto o más que cualquier riqueza material, he dado un poco más de mí que de costumbre, he vuelto a soñar y a creer en que todo es posible.

En los casi 200 días que han pasado del año, he pasado de ser alguien que reconozco en el espejo, a alguien que había olvidado que era, a dos personas que son la misma, dos personas que han olvidado como ser una.

Desde el comienzo de mi vida siempre he sido quién he decido ser, rechazado algunas veces y amado otras, respetado por unos y olvidado por otros, sin que esto me causé más que indiferencia, por ser quien soy y saber que no quiero ser más de lo que soy.

Mis grandes metas no son más que deseos que poco a poco se van tornando en realidades, esperanzas que se materializan y nuevos sueños que surgen con más interrogantes que respuestas, hechos que me reafirman en ser quién soy.

Hoy me encuentro en un punto del camino en el que la incomprensión me rodea, en el que desconozco a muchos, por carecer de intereses e ideales comunes, que aunque respetó y admiró, no son estos factores los que deseo me acompañen en el resto de mi camino.

Hoy sé que cosas no estoy dispuesto a hacer por alcanzar mis metas, sé de que forma quiero vivir y cual es el primer siguiente paso de mi camino, aunque aún he de descubrir los siguientes, tanto como he decidido ser ante todo feliz.

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Es simple…

•mayo 5, 2014 • Dejar un comentario

Hace unos meses escribí algo, dejándome llevar como siempre he elegido hacer, dejando que las palabras surgieran y me ayudarán a entender mis sentimientos, mis ideas y a la vez me ayudarán a poner de nuevo los pies en el suelo.

Por ser quien soy y ser como soy, decidí entregar estas palabras, y con unas modificaciones, quiero compartirlas, no por lo que son, si no, por aquello que dejan ver de mi, aquello que he dejado ver en otras oportunidades, en otras palabras.

A pesar de que son de ella, por haberlas escrito con ella en mi mente, son mías por igual y a pesar de no haber contado con su permiso para compartirlas, mis impulsos me hacen necesitar hacerlo.

Sin más, dice así:

En los ultimos meses, incluso podria considerar decir años, no habia encontrado a alguien que me despertara tanta curiosidad, que me hiciera descubrirme soñando despierto, que me produjera un tipo de celos a los que no estoy acostumbrado.

Alguien inteligente por naturaleza, atractiva por su calidez y su capacidad de entrega, que me da la seguridad de ser siempre yo, que me produce la necesidad de dejarme ver tal y cual soy; alguien lo suficientemente segura como para ser ella, sin seguir modas, sin seguir estereotipos.

Alguien que comparte algunas de mis pasiones, que me despierta el interes de apasionarme por lo que le apasiona, de aprender de aquello que poco sé, un interés que ninguna otra ha hecho nacer en mi; alguien a quien puedo considerar como una igual, incluso en algunas facetas superior.

Alguien opuesta a mí en muchos sentidos, pero igual en muchos otros; que no teme demostrar lo que siente, que no teme ser notada y que sin embargo no busca ser vista; alguien con una calidez humana en la superficie y en lo profundo, alguien de quien puedo aprender a demostrar mis emociones y sentimientos ocultos.

Descubri en los ojos de una amiga sin igual, una niña, una mujer, un ser sin par, que valora lo que valoro, busca lo que busco, que ama el mismo mundo con sus formas y colores.

Aun tengo mucho por descubrir, mucho por aceptar y asimilar, más por develar y revelar de mi, tanto que espero ella sienta por mi al menos algo de curiosidad, algo que le permita verme con otros ojos, aunque por ahora solo puedo decir que todo es tan simple, como decir: me gusta.

Para ella:
Sé que estas palabras son tuyas, tanto como lo son mías, y espero que en su momento hayas necesitado compartirlas con aquellos en quienes confías, y me disculpo si el que las comparta con el mundo es más de lo que hubieses querido.

 
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