Auto análisis


Desde qué tengo memoria siempre me he considerado extraño, por una simple razón, al menos creo que es sólo una; una razón que muchas veces quisiera descubrir y otras simplemente escojo dejar de buscar.

A lo largo y ancho de mi vida, por así de decirlo, he conocido y llegado a apreciar a muchas personas, de diferentes características, desde genero y origen étnico, pasando por distintas orientaciones sexuales, religiosas, ideológicas, políticas, etc.

He conocido personas que jamás ríen, algunas que lo hacen más de lo normal, otras que nunca lloran y otras que al menor gesto parecen capaces de desatar un diluvio; personas que parecen imposibles de molestar y enojar, y otras que pareciera imposible evitar ofender.

He aprendido tanto de pocos, y poco de muchos; he aprendido de familia, de amigos, de amigos de amigos e incluso de personas de las que jamás llegue a saber su nombre. He encontrado eternos pesimistas, muchos más que eternos optimistas; tanto como he encontrado muchos más soñadores que realistas.

Desde pequeño he vivido en una nube, en un globo, dentro de un campo de fuerza, o quien sabe que, que consigue protegerme y aislarme del mundo en formas extrañas; extrañas al nunca apartarme realmente de aquello que podría e incluso debería hacerme daño.

Mi forma muchas veces inusual de ver y aceptar diversas situaciones, hace que en más ocasiones de lo normal, me encuentre aceptando simplemente las situaciones, sin mayores problemas y sin mayores muestras de emoción, e incluso algunas veces reflejando lo opuesto a lo que he llegado a pensar o sentir, aunque en la mayoría de casos, mi forma de aceptar las cosas es simplemente así.

Vivo en un mundo lleno de colores intensos, en los que también tienen cabida el negro y el blanco, pero no así los tonos intermedios. En mi forma de ver las situaciones, de aceptar los hechos y de actuar, es simple, incluso predecible, es todo o nada, es blanco o es negro, y en caso de no serlo, es un color puro, pero jamás una combinación de varios.

Tiendo a ser muy autocrítico y algunas veces olvidó actuar, pero para bien o para mal, jamás olvido auto criticarme. Tanto como hasta ahora nunca he olvidado ser quien soy.

~ por Diego Guate en enero 19, 2014.

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