¿Terremoto?


Guatemala es y siempre ha sido un lugar en el que los sismos de diversas magnitudes son frecuentes y aunque los de mayor tamaño suelen distanciarse uno de otros, cuando estos se dan suelen traer a la memoria todo aquello que hemos escuchado de aquellos que han vivido antes una situación similar.

El terremoto de 7.5, 7.4 o 7.2, dependiendo de la fuente consultada es sin lugar a dudas un terremoto importante, uno que se dejó sentir incluso más allá de nuestras fronteras y que sembró el pánico en más de una región del país. Aunque no es la primera vez que se produce uno en está zona del país, sí es el mayor que se produce desde 1976.

A pesar de vivir constantemente más de algún temblor, los terremotos de estas magnitudes no suelen ser frecuentes en Guatemala y es por esto que padecemos de estas “olvido” involuntario la mayoría de las veces y voluntario en otras.

Los guatemaltecos hemos aprendido a vivir con este tipo de situaciones, sin que por ello sea más fácil de conllevar y mucho menos de controlar nuestras emociones en el momento en que todo bajo nuestros pies empieza a moverse.

Afortunadamente para millones, y desafortunadamente para otros millones de personas, el terremoto de ayer afecto a una zona que aunque vulnerable a este tipo de situaciones se encuentra poco poblada en comparación con la Ciudad de Guatemala, afortunadamente también se produjo mar adentro y no en tierra como el último terremoto importante.

El que está vez los habitantes de la ciudad más poblada del país y de centroamérica no sufrieramos más que un susto en mayor o menor medida, no elimina la posibilidad de que en un futuro no muy lejano nos encontremos de cara con un evento similar a una distancia mucho menor, en el que espero no se repitan las cifras de pesadilla de 1976.

Aunque estos fenómenos naturales no son predecible, se sabe que en donde han ocurrido, volverán a ocurrir y en lugar de simplemente esperarlos, debemos de prepararnos de la mejor forma para ellos, con simulacros y especialmente con la calidad de nuestras construcciones.

Ayer muchos perdieron la vida, algunos por reaccionar mal, otros por estar en el peor lugar en el peor momento y por razones que ya para nada importan, al no poder devolverles la vida. Sólo nos queda construir un futuro en el que estas muertes se produzcan en menor número cuando tengamos en enfrentar nuevamente movimientos de similar o mayor magnitud.

La mayor parte del país no fue afectada en está oportunidad, y es por ello nuestra obligación ayudar a quienes lo han perdido todo, menos la vida, y más aún a aquellos que han perdido a alguien que jamás podrá ser reemplazado.

~ por Diego Guate en noviembre 8, 2012.

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