Guatemala, ¡para rato!


Basándome en la situación actual de mi país, muchos dirían que estamos tocando fondo, que las cosas solo pueden empeorar, que todo aquello que anhelamos difícilmente llegará; algunos incluso podrían decir que la única forma de vivir en paz es viviendo fuera de estas fronteras, y no los culpo, y algunas veces puedo concordar con ellos.

Hace algunos años, tenía la idea de un país en el que no era posible vivir, en el que todos los sueños estaban destinados a fracasar, y que las cosas difícilmente – por no decir, imposible – iban a cambiar. Con el paso del tiempo, me he dado cuenta que Guatemala, no es más hoy, que ayer, el país que hemos buscado tener.

Hoy, mis ideas son diferentes, creo que Guatemala es hoy, lo que hemos dejado que otros hagan; hemos olvidado que unos cuantos miles no representan la voluntad de millones, que millones tenemos voz y voto, voces y votos que pueden generar cambios; cambios que solo llegarán si dejamos de ser lo que rechazamos.

A pesar de notar, y aceptar que hemos dado pasos en un sentido incorrecto, incluso en algunos temas, literalmente hemos tomado el camino opuesto; creo que el cambio que necesitamos ha empezado a darse, bien sea por el uso de la tecnología o porque las nuevas generaciones no sabemos cómo callar.

En los últimos años, la importancia de la juventud del país, ha llegado a ser aceptada por los políticos, e incluso a ser manipulada de alguna forma, para hacer sentir integrados a los que no pertenecemos y no participamos en ella. Y en realidad, la representación de la juventud sigue siendo escasa, si no es que nula.

Debemos considerar también, que la juventud que esta alzando la voz, y se está negando a seguir aceptando más de lo mismo, es aquella que cuenta con mayor cantidad de años de estudio, la que cuenta con un mejor nivel económico y social, la que cuenta con tecnología para hacerse escuchar, y que ello a pesar de ser una presencia dominante, no excluye a nadie de formar parte.

Creo que hemos tocado fondo, que a diferencia de nuestros padres, acostumbrados a guardar silencio por miles de temores – probados o infundados -, hemos crecido con la idea de que nuestro derecho a expresarnos, es comparable a nuestra necesidad de respirar, por lo que no somos capaces de concebir una vida en silencio.

Como la práctica mitad de la población del país, representamos una generación que si no ha nacido en su totalidad fuera de la guerra civil, si ha crecido fuera de ella, en una país que hace intentos de tornarse capitalista, un país cuyos mayores desarrollos se deben a la empresa privada, y a algunas políticas acertadas de unos gobiernos.

Hoy Guatemala existe, está nuevamente de rodillas; la diferencia consiste en que ya no tenemos miedo a exigir un cambio, pero aún hace falta cambiar como ciudadanos, para que este cambio surja, para que este cambio cuente con los recursos éticos y socioeconómicos necesarios para generarlo en el sentido correcto.

Hoy tengo esperanza en mi país, en Guatemala. Hoy más que nunca, sé que el futuro es nuestro, y que hay Guatemala para rato.

~ por Diego Guate en octubre 19, 2011.

Una respuesta to “Guatemala, ¡para rato!”

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