¡Lo quiero todo!


Quiero todo aquello que el dinero no puede comprar, desde un gran amor, hasta la felicidad eterna, quiero poder sonreír todos los días y reír hasta que mi estomago diga “no más”, quiero llorar con sentimiento, y besar como si fuera la última vez.

Quiero una mujer a quién amar todos los días de mi vida, una mujer de la que enamoré cada mañana, una mujer que sepa lo peor de mí y me acepte aún por ello; quiero una vida llena de amor, quiero ser un enamorado eterno de la misma mujer, ser el estuche de un amor que no pueda negar, al ser visible a través de mi mirada.

Quiero hijos de los que pueda sentirme orgulloso sin importar los desacuerdos y los fracasos, que sean quienes deseen ser, más aún por su forma de pensar y vivir; quiero estar en las salas de espera por un nacimiento, en cada bautizo y en cada cumpleaños, quiero reír y llorar junto a ellos; quiero un día ser llamado “papá”, y un día, porque no, también “abuelo”.

Quiero una familia unida, fortalecer mis lazos familiares, y poder decir sin menos “ellos son mi familia”, a pesar de las diferencias y más aún por ellas. Estar ahí, cuando existan razones para celebrar, y más aún cuando las lágrimas sean el único medio de expresión, deseo ser amigo de quienes comparten mi sangre, y que esta unión no sea una carga, si no un lazo voluntario.

Quiero amigos para toda la vida, amigos eternos y más aún serlo, amigos que eligen serlo y que no lo sean solamente, porque la vida ha cruzado nuestros caminos; quiero estar en sus momentos trascendentales, y más aún en esos momentos en los que parece que todo acaba, quiero que mis hijos y sus hijos crezcan como una familia.

Quiero vivir intensamente, ser capaz de disfrutar cada sentimiento con la intensidad que solo un ser humano es capaz, quiero ser libre en mi propia vida, y ser nadie más que quién soy; ser un niño en cada oportunidad, y ser capaz de revivir aquello que me hizo ser quién soy. Quiero ser amado por quién soy y no por quien deseo ser, ser amado por como soy y no por como fui o seré.

Quiero ser capaz de ser feliz con las cosas simples y reales que la vida nos da, mientras me olvido de aquellas que nos alejan y nos separan. Quiero poder ser feliz al respirar en la cima de una montaña, al contemplar el horizonte y admirar aquello que me ha sido regalado, con alguien a mi lado para compartir lo que realmente vale.

Quiero todo aquello que no puedo comprar, todo aquello que vale más que todo el oro del mundo, todo aquello que hacen millonario al más pobre de los hombres, todo aquello que la vida nos regala y que nadie más que ella misma nos puede quitar.

~ por Diego Guate en abril 4, 2011.

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