Cosas que hay


Hay cosas que son para siempre, un sonrisa sincera de quién amamos, un abrazo en el momento justo, un beso deseado en el momento menos esperado, un momento de risa inesperada y sin razón alguna.

Hay cosas que llegan para quedarse, como esas amistades que no te abandonan, esos amores que te hicieron más fuerte, esos accidentes que te recuerdan que no eres “todo poderoso”, esos regalos que sólo la vida puede darnos.

Hay cosas pasajeras, de las que sólo el recuerdo o una imagen nos hacen regresar en el tiempo, imágenes grabadas en lo más profundo de nuestro ser, que nos llenaron de alegría o tristeza, de sueños o desilusión, que nos dieron fuerza o nos destrozaron, y que nos cambiaron mientras duraron.

Hay cosas que no pedimos, pero que igual nos acompañan a lo largo de nuestras vidas, y nos acompañarán hasta el último día, a pesar de ya no estar, cosas tan invaluables como el amor de nuestros padres, ese lazo invisible que nos hace odiar mientras amamos a nuestros hermanos, ese lazo entre familia que elimina distancias e incluso el tiempo con sólo una frase “recuerdas cuando…”, esos viejos amigos con quienes los años parecen días y los días parecen segundos.

Hay cosas que nos marcan y nos dejan, y que a pesar del tiempo y de los cambios, siempre nos marcarán, nuestro primer éxito, nuestro primer amor, nuestro primer sueño alcanzado, nuestro primer viaje sin supervisión.

Hay otras cosas que nos robaran la vida, que nos darán momentos por los que viviremos el doble, robando preciados segundos de existo, que se tornaran en orgullo, esos primeros pasos de nuestros hijos, sus primeras risas, su primer sonrisa, el soñar que el tiempo pasa y lo que ellos harán.

Hay otras cosas que nos destruirán, que nos exigirán ser tan fuertes como nunca, y que nos permitirán recordar cuanto hemos dado por sentado, y cuanto perdimos sin saber, sin querer, esos momentos que algunos hemos vividos con la muerte de un abuelo, de una abuela, de algún amigo, alguna amiga, y algún día deberemos sobrevivir y aceptar la muerte de nuestros padres, nuestros mejores amigos e incluso de nuestros propios hijos, y así, la vida decidirá por nosotros, cuando debemos decir adiós.

Hay cosas que nos llevan a vivir momentos que son simplemente vidas dentro de la vida misma, accidentes que nos hacen ser, y situaciones que nos recuerdan que tenemos mucho por vivir, sin importar nuestra edad, y que tarde o temprano debemos reaccionar y tomar cada oportunidad como un pasó más que no debemos ignorar.

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~ por Diego Guate en enero 18, 2011.

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