¿Año nuevo? ¿Nuevo año?


Con el inicio de un nuevo año llegan nuevos deseos, nuevas esperanzas, nuevas oportunidades y con ellas terminan también muchas etapas y muchos momentos de cambio. Es el término promedio de 365 días que nuestro punto de vista cambia y se adapta, a nuevas propuestas y nuevos conceptos, que nos llevan más allá de lo que antes pensamos era posible.

Con el pasó de los años los avances se hacen más notorios, y con ellos también algunos atrasos y olvidos, nuestras vidas rodean y se ven influidas por circunstancias distintas a las originales, circunstancias no siempre ideales.

Es con el inicio de cada nuevo año, que nuestros mejores deseos y nuestras metas más ambiciosas se hacen posibles una vez más, muchas de ellas alcanzan a tornarse bellas realidades, mientras otras quedan en el olvido, o son postergadas para los años venideros.

Hoy como hace un año, y hace dos, en el primer día del año deseo que seamos los seres humanos que debemos ser, que seamos capaces de reconocer nuestros aciertos y nuestros desaciertos, y con ello llevemos a cabo los cambios necesarios para ser mejores seres humanos, más adaptados a una sociedad.

Sí deseamos vivir como lo que somos, desde el preciso instante en que nacemos – seres sociales -, debemos de admitir que seremos tratados en algún momento en la forma en que no deseamos, y por ello, debemos dar un ejemplo y comportarnos e interactuar con otros de la forma en que deseamos serlo.

Hoy deseo para esta tierra, la que me vio nacer y me ha visto llegar a ser quién soy, la capacidad de reconocer que hoy somos lo que somos no por nuestros malos gobiernos, sino, por nuestras malas decisiones, decisiones tomadas sin consciencia y sin responsabilidad.

Deseo la capacidad para razonar con verdadera honestidad, sin engaños y sin inclinaciones, ser capaces de elegir un futuro digno y sin miedo a exigir lo que desde siempre hemos elegido delegar, olvidando que esta tierra, su historia, su presente y su futuro nos pertenecen.

Deseo que mi pueblo recuerde que nuestras diferencias deben unirnos, no separarnos, que somos hoy lo que elegimos ser cada día, y que este año que vuelve a ser uno de tomar decisiones, tomemos la responsabilidad que desde siempre delegamos, la responsabilidad de elegir con responsabilidad.

Y con la misma responsabilidad debemos a exigir que nuestros derechos nunca sean relegados, y nunca debemos de ignorar nuestras obligaciones, porque al hacerlo renunciamos consciente o inconscientemente a nuestros derechos.

Hoy desearía vivir en una tierra de paz, de prosperidad, de certeza, y de humildad, en la que todos seamos iguales sin importar nuestro género, el color de nuestra piel, el color de nuestros ojos, nuestra estatura, nuestra cultura; en la que podamos ser individuos con los mismos derechos y obligaciones, mientras podemos formar parte de un conjunto social único, e igualmente diverso.

Deseo vivir en cierta forma en una utopía, que puede ser posible sí aceptamos nuestras diferencias y aprendemos a aceptarnos como iguales, sin divisiones, sin prejuicios. Otras sociedades han hecho lo suyo, al volverse tolerantes y aceptar estas diferencias, haciéndose fuertes y prósperos.

Como otras veces he escrito, tomando del himno nacional, “¡Ojalá que remonte su vuelo, más que el cóndor y el águila real, y en sus alas levante hasta el cielo, Guatemala, tu nombre inmortal!”.

Feliz Año Nuevo 2011.

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~ por Diego Guate en enero 1, 2011.

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