Acomodados por la tecnología


La mayoría de nosotros tenemos un problema que, en muchas ocasiones aceptamos y vemos incluso como algo normal; un problema que no necesita un cambio, una facilidad que se ha tornado cada vez más en un vicio, un vicio que a la larga puede provocar problemas a más de uno.

Sí bien el problema en sí es la mala memoria, en forma selectiva por lo general, no siempre se limita a un dato común en particular, siendo en casi todos los casos un resultado de la comodidad que genera en nosotros el contar con tecnología, que nos facilita y elimina la necesidad de memorizar información relevante.

Olvidamos información que en muchas ocasiones nuestros padres y abuelos conocían, información que en la mayoría de casos no necesitaban buscar en ningún lugar, como: números de teléfono de familia, amigos cercanos y personas importantes, nombres de medicinas, direcciones de oficinas importantes a las que acudían con cierta frecuencia, sabían sin mayor problema sus números de identificación y otras numeraciones relevantes para la vida diaria.

Sí bien los años han pasado, muchas necesidades se han vuelto menos necesarias, muchas actividades se realizan hoy sólo en circunstancias específicas. Y en estas situaciones nos auxiliamos de la tecnología para realizarlas, mientras años atrás no hubiera sido el caso.

Sí bien, ahora casi todos contamos con más de un número en el que es posible localizarnos – en casa, celular, trabajo, y otros -, también existen ahora nuevos medios que requieren cierta particularidad para comunicarnos, el más común el correo electrónico, aunque otros medios están surgiendo con fuerza, como skype, twitter o incluso las redes sociales.

Sí bien este exceso de posibilidades y de información personal, hace posible y muy probable confundirnos en más de una oportunidad, sumando a ello el exceso de información que llegamos a controlar cada día, por otros medios de comunicación, generalmente masiva como la televisión, la radio, información laboral y además la generada y compartida por internet.

Con el pasar del tiempo nuestras dependencias se hacen más necesarias, más adictivas y con ello más precisas y prioritarias, mientras relegamos estas de nuevo en la tecnología y olvidamos utilizar nuestro intelecto. Preferimos realizar inclusive una acción que bien puede desligarse de la tecnología, haciendo uso de ella, como: realizar compras o controlar nuestra agenda.

Estas y algunas otras son las razones por las que considero es necesario aceptar, que todos y cada uno de nosotros tenemos en cierta medida un problema, derivado de aquello sin lo que somos incapaces de imaginar alguna etapa de nuestra vida, una ventaja propia de nuestas generación, que sin embargo nos perjudica en pocas, pero innegables ocasiones.

Para muchos, es probable, que no sea algo que deseen reconocer para sí, para otros no es un problema que desee ser más que aceptado, mientras para algunos de nosotros se hace necesario el conocer nuestros niveles de dependencia a la misma, y en qué forma sabemos que está pueda afectar nuestras habilidades y ventajas particulares.

 

Hace años tuve la oportunidad de leer acerca de estas dependencias y encontré, una forma de verificar que tanta información memorizamos sin ayuda de la tecnología. Sí bien, poco tiempo después escuché del mismo método en una forma simplificada, los resultados no difieren.

El método es simple, y radica en tomar un trozo de papel sin nada escrito, en el que debemos escribir todos aquellos números telefónicos que seamos capaces de recordar, incluyendo códigos que sean necesarios para realizar una llamada desde nuestro espacio y medio habitual, y el nombre del propietario.

Por lo que debemos ser capaces de escribir más de treinta de estos, para poder decir que nuestra dependencia es mínima; sí solamente conseguimos alcanzar de quince a treinta, nuestra dependencia es moderada, y sí no alcanzamos los quince números, nuestra dependencia es excesiva.

Siempre debemos intentar alcanzar la mayor cantidad de nombres distintos que nos sea posible, sí se deseara realizar la prueba por cantidad de contactos y no por cantidad de números telefónicos. Algo que puede resultar más beneficioso al momento de relacionarnos, tanto personal como laboralmente.

Está prueba también se puede realizar con emails y direcciones físicas. Y siempre con toda la información personal que nos identifique en nuestro país, en el caso de Guatemala: número de cédula o D.P.I., número de N.I.T., matrícula de vehículos de nuestra propiedad, direcciones de nuestras propiedades, y otros considerados importantes, que debemos conocer bajo cualquier circunstancia.

Recomendado: Mi papá es adicto a la tecnología, ¡Genial!

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~ por Diego Guate en diciembre 11, 2010.

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