¡Mi pequeño mundo!


Desde siempre he sentido que puedo sostener de alguna forma el planeta entre mis manos, por más ilógico e irreal que pueda parecer, es una sensación que desde siempre me ha acompañado, haciendo posible que la idea de habitar una ciudad lejana a Guatemala, no sea una posibilidad extraña.

En los últimos días, me he descubierto rodeado de conexiones que desconocía, amigos de años atrás, que por coincidencias de la vida, o quién sabe bien de que siguen unidos a mi vida, desde otros puntos.

Estos amigos y otros conocidos a los que por incontables razones no he visto en años, son, por coincidencia, amigos, compañeros de trabajo, de estudio e incluso se relacionan en diversas formas con nuevos y viejos amigos, e incluso en otras ocasiones con algunos miembros de mi familia cercana.

Siendo afortunadamente, agradables sorpresas, no por la relación que me une a ellos en formas indirectas, sino, por haber deseado contactarlos en otras oportunidades y no saber por medio de quién lograrlo. Esto, aún, con la facilidad que ofrece la existencia de muchos sitios sociales, que nos permiten permanecer unidos, sin importar la distancia.

Al descubrir muchas uniones entre diferentes polos de mi vida, el mundo, se ha vuelto para mi, estos últimos días, algo semejante a una pequeña bola de lana, al encontrarme más cerca de muchos seres que aprecio y admiro, a través de otros que quiero por más razones y lazos que no pueden romperse.

Estas coincidencias, me confirman que el mundo que habitamos, simplemente, no puede ser más pequeño de lo que ya es, aunque en una forma irónica, estamos hoy más lejos de quien más cerca se encuentra. Mientras las distancias prácticamente no existen, y parecen simples números, que ya no nos separan.

Aprovechando al máximo la tecnología, las distancias prácticamente no existen, es necesario aprender a usarlas para que las distancias no existan entre nuestros seres queridos, y no suceda lo de los videos.

Desde siempre he sentido que puedo sostener de alguna forma el planeta entre mis manos, por más ilógico e irreal que pueda parecer, es una sensación que desde siempre me ha acompañado, haciendo posible que la idea de habitar una ciudad lejana a Guatemala, no sea una posibilidad extraña.

En los últimos días, me he descubierto rodeado de conexiones que desconocía, amigos de años atrás, que por coincidencias de la vida, o quién sabe bien de que siguen unidos a mi vida, desde otros puntos.

Estos amigos y otros conocidos, son, por coincidencia, amigos, compañeros de trabajo, de estudio e incluso se relacionan en diversas formas con nuevos y viejos amigos, e incluso en otras ocasiones con algunos miembros de mi familia cercana.

Siendo afortunadamente, agradables sorpresas, no por la relación que me une a ellos en formas indirectas, sino, por haber deseado contactarlos en otras oportunidades y no saber por medio de quién lograrlo.

El mundo, se ha vuelto para mi, estos últimos días, algo semejante a una pequeña bola de lana, al encontrarme más cerca de muchos seres que aprecio y admiro, a través de otros que quiero por más razones y lazos que los sanguíneos.

Estas coincidencias, me confirman que el mundo que habitamos, simplemente, no puede ser más pequeño de lo que ya es, aunque en una forma irónica, estamos hoy más lejos de quien más cerca se encuentra.

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~ por Diego Guate en diciembre 29, 2009.

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