Conectado 24/7


La tecnología ha llegado a extremos inimaginables, por los que hubiesen tachado de loco a cualquiera que se hubiese atrevido a afirmar su futura existencia y su uso masivo. Nadie hubiese imaginado que en menos de un siglo surgirían miles de avances, muchos innecesarios y muchos completamente vitales, sin gran parte de los cuales somos incapaces de visualizar nuestras vidas.

Hace 30 años muy pocos hubiesen considerado completamente necesario adquirir una computadora, menos aún contratar un servicio de Internet, casi nadie consideraría contratar un servicio móvil, o incluso un teléfono celular.

internet-movil-fly-me-to-the-moonPublicidad de una empresa de telecomunicaciones

En poco menos de 30 años, las nuevas generaciones – que hemos tenido acceso a esta tecnología – no concebimos nuestra vida sin su existencia. Al sugerir lo que sería una vida sin ella, he recibido mensajes de otros que como yo, no pueden imaginarse una vida como la de nuestros padres y abuelos.

A pesar de no sentirme cómodo con la idea, a pesar de depender prácticamente de ella, me gusta intentar imaginar que haría con el tiempo que hoy uso para navegar, enviar mensajes, e-mails, jugar online, ver televisión, hablar por mi teléfono o simplemente caminar con mi Ipod.

Las tecnologías antes separadas, y hoy, cada vez más unificadas, nos permiten permanecer conectados y disponibles en prácticamente cualquier lugar, aunque el precio a pagar – en privacidad y tranquilidad para muchos – es más alto que el precio económico.

Hoy es posible eliminar las distancias y el tiempo, permanecer en comunicación constante por diversión o por trabajo, en cualquier lugar y en cualquier momento, lo que aumenta nuestra dependencia a estas tecnologías.

Es difícil encontrar a una persona – al menos en Guatemala – que no cuente con un teléfono celular, y es más difícil encontrar a alguien que haya podido evitar poseer uno, bien sea porque no le agrade el estar disponible en cualquier momento y lugar, porque no es de su agrado utilizarlo, o porque no sabe como utilizarlo.

aire libre

Sí bien todo lo anterior, cualquiera puede complementarlo, somos pocos quienes rechazamos – al menos en parte – la dependencia que su utilización crea en la mayoría de personas, aunque no rechazo su existencia y sus innegables beneficios y ventajas.

Por lo que me gusta la idea, de retar a todo aquel que lea esto, a salir un día por una horas, a caminar, a correr, a disfrutar de los sonidos del medio que nos rodean, ya sean sonidos y ruidos de la misma ciudad ó de la naturaleza para los más afortunados, dejando de lado olvidados o perdidos en su lugar, cualquier Ipod, radio, teléfono, agendas, laptops, y cualquier elemento tecnológico que posea una fuente de energía.

Y después, compartir con todos la experiencia de estar desconectad@ por un momento, que emociones o pensamientos rondaron por la mente y en sí, como fue la experiencia global; planeo hacerlo el fin de semana que se aproxima, y prometo escribir algo al respecto.

La tecnología ha llegado a extremos inimaginables, por los que hubiesen tachado de loco a cualquiera que se hubiese atrevido a afirmar su futura existencia y su uso masivo. Nadie hubiese imaginado que en menos de un siglo surgirían miles de avances, muchos innecesarios y muchos completamente vitales, sin gran parte de los cuales somos incapaces de visualizar nuestras vidas.

Hace 30 años muy pocos hubiesen considerado completamente necesario adquirir una computadora, menos aún contratar un servicio de Internet, casi nadie consideraría contratar un servicio móvil, o incluso un teléfono celular.

En poco menos de 30 años, las nuevas generaciones – que hemos tenido acceso a esta tecnología – no concebimos nuestra vida sin su existencia. Al sugerir lo que sería una vida sin ella, he recibido mensajes de otros que como yo, no pueden imaginarse una vida como la de nuestros padres y abuelos.

A pesar de no sentirme cómodo con la idea, a pesar de depender prácticamente de ella, me gusta intentar imaginar que haría con el tiempo que hoy uso para navegar, enviar mensajes, e-mails, jugar online, ver televisión, hablar por mi teléfono o simplemente caminar con mi Ipod.

Las tecnologías antes separadas, y hoy, cada vez más unificadas, nos permiten permanecer conectados y disponibles en prácticamente cualquier lugar, aunque el precio a pagar – en privacidad y tranquilidad para muchos – es más alto que el precio económico.

Hoy es posible eliminar las distancias y el tiempo, permanecer en comunicación constante por diversión o por trabajo, en cualquier lugar y en cualquier momento, lo que aumenta nuestra dependencia a estas tecnologías.

Es difícil encontrar a una persona – al menos en Guatemala – que no cuente con un teléfono celular, y es más difícil encontrar a alguien que haya podido evitar poseer uno, bien sea porque no le agrade el estar disponible en cualquier momento y lugar, porque no es de su agrado utilizarlo, o porque no sabe como utilizarlo.

Sí bien todo lo anterior, cualquiera puede complementarlo, somos pocos quienes rechazamos – al menos en parte – la dependencia que su utilización crea en la mayoría de personas, aunque no rechazo su existencia y sus innegables beneficios y ventajas.

Anuncios

~ por Diego Guate en octubre 20, 2009.

Una respuesta to “Conectado 24/7”

  1. Comentario…

    [..]Articulo Indexado Correctamente[..]…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: