Tus amigos… Mis amigos…


amigos

Al hablar de personas que influyen en nuestras vidas, no podemos excluir a los principales participantes, los amigos, simplemente porque no estamos atados a ellos en ninguna forma, no originalmente; aunque estas ataduras aparecen más tarde al tomarse cariño, aprecio, tanto como aparecen al crecer el compañerismo, y la cantidad de anécdotas compartidas.

Personalmente no exijo ninguna característica específica a mis amigos, sólo una cualidad… Ser verdaderos, reales o genuinos – los que para mí son términos sinónimos -. No me interesa su origen étnico, su nivel social, ni su nivel cultura, tampoco su orientación sexual, su tendencia política, su tendencia religiosa; aunque preferiría que fuesen en la mayor cantidad de características diferentes a mí – con lo que todos nos enriquecemos -.

En base a tus experiencias, a tus amigos, a lo que eres capaz de aceptar o lo que no puedes aceptar por más que lo desees.

¿Que características debe poseer alguien para ser amig@?

¿Te consideras alguien que pueda ser catalogado como amig@?

abrazo amigos

El árbol de los amigos

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.

Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, más otras apenas vemos entre un paso y otro.

A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos. Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá, que nos muestra lo que es la vida.

Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz. Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado un amigo enamorado. Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.

Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca.

Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.

El tiempo pasa, el verano se vá, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre… Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejaran nada.

Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que Dos Almas no se encuentran por Casualidad

Jorge Luis Borges

~ por Diego Guate en junio 10, 2009.

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