¿Dos Guatemalas?


Mapa de Guatemala

Mapa de Guatemala

Hoy escuche un comentario que indicaba la existencia de dos Guatemalas, lo que en cierta forma es cierto, y en otra forma es la mayor representación de las divisiones que pueden hacerse contra cualquier ciudadano en este país – lo que personalmente me molesto -.

En Guatemala habitamos millones de personas, de toda escala socioeconómica, es cierto que las diferencias entre una parte y otra de la población del país nos dividen en intereses primarios. No tiene nada de extraordinario que las formas de pensar sean totalmente opuestas, generalmente producto del medio en el que se creció, y aún así no tienen porque ser radicales unas a las otras.

La mayor parte de la población del país vive fuera de la urbe que conforma a la ciudad capital, e incluso fuera de otros centros poblados importantes. Lo que nos divide en la forma de vivir, de pensar, pero no de sentir; lo material no siempre es bueno, y es más fácil notar una verdadera sonrisa de felicidad en alguien que tiene lo básico, que diferenciar una sonrisa de verdadera en las sonrisas casi permanentes de muchos que poseen más de lo que pueden desear.

La felicidad depende de los ojos de quién la ve, y del corazón de quién la vive. Por lo que básicamente las “dos Guatemalas” no existen más que en una forma estadística y material, en una forma en la que son simples diferenciales temporales que pueden ser eliminadas con el trabajo de todos, y con una visión firme de mejorar.

Desde pequeño me han inculcado que “quién quiere puede“, y muchas veces el querer no es la fuerza principal para poder, sino la decisión de perseverar en el deseo y mantener la decisión de alcanzar una meta.

Muchos de los ricos del país en algún momento fueron pobres, muchos pobres descienden de familias que en algún momento fueron acomodadas; sé que mientras alguien acomodado puede tomar la libertad de elegir, alguien con escasos recursos debe elegir en base a prioridades y no a gustos ó preferencias personajes. La idea por igual es no dejarse derrotar, por más difícil que pueda ser la situación.

Alguien que se quiere educar va a tomar una de las muchas opciones para poder hacerlo, va a buscar la forma de poder alcanzar ese anhelo, lo escribo porque conozco personas que han surgido de “la nada” y hoy tienen un futuro prometedor, y lo han hecho poco a poco sin perder la meta y sin caer en opciones despreciables que tienden a ser más fáciles.

Es cierto que las necesidades nos pueden llevar a tomar acción de formas que no hubiésemos considerado en otro momento, y por igual podemos no llevar a cabo esas acciones y buscar otras que no nos lleven a perder el respeto propio y a alejarnos de una correcta forma de transitar por esta vida.

Le hecho la culpa de la pobreza a los ideales culturales que limitan y dividen, en lugar de potencias, unir y fortalecer; más por costumbre y tradición que por cualquier otra razón, ideales como que el hombre es quién debe ser educado y quién debe siempre proveer, mientras la mujer no debe aprender más de lo necesario para poder convertirse en una buena esposa y madre.

Guatemala es un país dirigido por hombres, en el que pocas mujeres han podido actuar, en el que sin embargo la mujer común, que creció sin mayor educación que para ser esposa y madre, se ve en la obligación de educar, controlar y motivar a sus hijos en materias e ideas que no conoce, limitando una vez más el desarrollo de su propia familia, e incluso motivando la misma segregación en favor de sus hijos varones.

Para cambiar de una vez por todo este país debemos educar a la mujer, a esa niña que esta creciendo limitada, creciendo para ser sólo una madre y una esposa, que a pesar de cargar con la mayor carga de la sociedad es incapaz – lógicamente – de enseñar lo que no le fue enseñado. Como puede enseñarle a sus hijos a soñar ser grandes, sí ella no cree en que los sueños pueden ser realidades, como puede asistirlos en su educación sí muchas no pueden leer ó escribir.

En un país como Guatemala la mujer es la clave para educar a un país que grita “basta al machismo”, “basta de privilegios”, “basta de injusticias”, y que a la vez pide una oportunidad, es también esta misma mujer –que creció limitada – quién limita sin desearlo e incluso sin tener conciencia de ello, la maximización de posibilidades y de oportunidades.

No digo que la situación del país sea culpa de la mujer, tampoco digo que sea culpa del hombre, pero sí digo que es culpa de una cultura machista y limitadora que se conjuga con la falta de constancia que padece todo ser humano en algún momento, limitando las posibilidades de alcanzar un sueño y un deseo.

Amor por Guatemala

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~ por Diego Guate en mayo 17, 2009.

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