Por una nueva Guatemala


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Es cierto que la población privilegiada en Guatemala es muy reducida, mientras la población que habita en niveles de extrema pobreza es miles de veces mayor sobre la primera. También es cierto que los hechos de días pasados han afectado a quienes más poseen, y con ello esta misma parte de la población decide protestar, manifestarse en una forma distinta a la de muchos otros, y expresar en representación de muchos la desesperación de vivir en una tierra amada, que sin embargo sufre extremos niveles de inseguridad.

Personalmente he visto lo que prefiero llamar comerciales de gobierno, en los que se habla sobre seguridad y presencia policial en sitios turísticos para nacionales y extranjeros; lo irónico es que para muchos de nosotros los mismos cuerpos de seguridad son quienes más miedo e inseguridad nos producen.

No creo en un cambio súbito en los niveles de seguridad, porque no es algo simple de alcanzar. No creo en un estado transparente, no creo que se pueda garantizar transparencia en ninguna investigación, en parte por la falta de testigos, falta de denuncias, las que a su vez son producto de la incapacidad del estado para garantizar seguridad y protección permanente, tanto como de garantizarla a los involucrados en cualquier denuncia ó en procesos próximos a ser juzgados.

Personalmente no he podido asistir aún a las manifestaciones, sé que varios de mis conocidos lo han hecho, y espero poder asistir el fin de semana, más no para exigir una renuncia como muchos, sino, para exigir justicia y transparencia para todo acto de violencia. Leía hoy una columna de prensa, en el que se mencionaba la falta de un Pabellón Nacional en el “parque central” – Plaza de la Constitución -, y la razón para ello.

De Prensa Libre (versión impresa)

“Las autoridades prefirieron retirar ayer el Pabellón Nacional de la Plaza de la Constitución, luego de que el miércoles los manifestantes en contra de Colom lo pusieron a media asta.

Sin embargo, los inconformes llevaron el propio, y aseguraron que no dejaran de protestar hasta que Colom renuncie.”

No comparto el que se intenté limitar el sentir de un pueblo, aunque entiendo que quienes administran la plaza, deben tomar medidas para proteger los bienes que podrían dañarse – no digo que hubiesen dañado la bandera ó que fuesen a hacerlo -.

La institucionalidad del país, el algo que debe mantenerse, algo que debe ser evitarse dañar. La gran parte de la población es joven, muchos a pesar de haber nacido a finales de los 70 ú 80, no recordamos gran parte de los sucesos políticos de esos años, y tampoco hemos tenido que crecer con miedo a perder la libertad física, con miedo a expresar lo que deseamos y anhelamos, tanto como lo que pensamos y sentimos, y por tanto hemos crecido en lo más cercano que ha estado este país a ser completamente democrático.

Estoy completamente seguro de que ninguno de nosotros esta dispuesto a ceder a nada de lo anterior, tanto como no estamos dispuestos a permitir que se dañe de nuevo – más de lo ya dañado – el nombre de esta tierra. La libertad de protesta es un derecho constitucional, tanto como lo es la libertad de expresión.

Sea quien sea culpable del último recordatorio de violencia, los acusados deben de ser encontrados, enjuiciados, condenados y deben de cumplir sus condenas en la forma más transparente que sea posible, tal y como ha indicado en otras palabras nuestro vicepresidente.

Es hora de la nueva Guatemala, y es hora de hacernos escuchar de formas civilizadas, con las que podemos demostrar al mundo que Guatemala cambio, cambio para bien, cambio para mejorar, y que aunque nuestros gobernantes no han podido – ó no han querido – mostrar verdadera madures ante cualquier hecho político, el pueblo si ha madurado y sabe que debe diferenciarse – sin manifestar violentamente –  para poder ser escuchado.

Bandera de Guatemala

Libre al viento tu hermosa bandera
a vencer o a morir llamará;
que tu pueblo con ánima fiera
antes muerto que esclavo será.

De tus viejas y duras cadenas
tú forjaste con mano iracunda,
el arado que el suelo fecunda
y la espada que salva el honor.

Nuestros padres lucharon un día
encendidos en patrio ardimiento,
y lograron sin choque sangriento
colocarte en un trono de amor.

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~ por Diego Guate en mayo 15, 2009.

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