El Pasado, El Presente y El Futuro


Hace unas horas, buscando algún título que me llamara la atención, descubrí “Mi propio abuelo“, pensé que podría tratar sobre alguna anécdota o experiencia aprendida de su abuelo. Y descubrí una especie de reflexión, que me hace pensar en mi vida, en la vida de mis padres y mis abuelos.

Hace unos meses que sume un año más a mi vida, y cada año que llega ese día, me gusta pensar en lo que he hecho, en lo que no he querido hacer, en lo que he disfrutado, en lo que he odiado; tanto como me gusta pensar en lo que aún no he hecho, en lo que deseo hacer, y las metas que deseo alcanzar; el tiempo me parece eterno, imposible de soñar, y aún así, me descubro a mi mismo viviendo un futuro prestado, un futuro aún fantasma, aún inexistente.

El tiempo como tal es relativo, por lo que es posible sentirnos tan jóvenes ó tan ancianos como deseamos, y por ello no es común descubrir a personas mayores con la vitalidad de un adolecente, y a adolecentes con la vitalidad de un moribundo, algo lamentable en el último caso, y algo agrandable, digno de apreciar y aprender de esos jóvenes adultos.

Mientras leía recordaba anécdotas, vivencias, experiencias y consejos de mis abuelos, y muchas otras de mis padres; a pesar de contar en promedio con el doble y triple de mi edad, no dudan en asegurar que el tiempo ha pasado rápido, que los años se han ido sin que se dieran cuenta, me cuentan de mí, de pequeño, de infante; me comentan las travesuras que hacía, las inquietudes que demostraba, tanto como los sueños que ya tenía.

Veo años atrás en mi vida y no puedo dejar de darme cuenta lo afortunado que he sido, por haber nacido en este tiempo, en una era de cambios, de evoluciones, un momento en la historia que difícilmente se podrá volver a repetir, al menos no el tiempo y mucho menos la posibilidad de convertir los sueños y anhelos de miles de seres humanos en algo real; el tiempo es algo relativo, que no vemos, pero que sentimos. Por lo que debemos de vivir siempre conscientes de él.

Al ver a otros menores que yo, descubro un sentimiento confuso, un sentimiento que me hace sentir parte de una generación anticuada, una generación que tuvo que adaptarse más rápido a todos los cambios a los que otros tuvieron una vida para hacerlo. Y me lamento a la vez por ellos, porque deberán adaptarse aún más rápido, perdiendo a la vez más momentos mágicos, y maravillosos que solo la inocencia de un niño puede aportar.

Antes me parecía imposible visualizar mi vida en un futuro cercano, el futuro siendo distante, lejano y confuso; y aún puedo visualizar a través de él, que me gustaría volver a vivir todos mis años de juventud, de inmadurez, de inocencia e incluso de ignorancia sobre muchos tópicos. Por lo que me agrada disfrutar cada día, cada momento, encontrar nuevas formas de hacer lo que he hecho toda mi vida, tanto como volver a descubrir lo que me hacía feliz y hacer que esa misma felicidad de años atrás vuelva a mí.

Cualquiera que hable con otros mayores a sí mismo, puede notar la misma añoranza del pasado, y a la vez, notar que esas personas al rememorar años y tiempos pasados pero no olvidados, reviven cada momento, reviven su juventud, y está renace en ellos. Por lo que muchos de nuestros abuelos y padres, incluso algunos bisabuelos, recuerdan con cariño y con asombro lo que vivieron, aquellos años maravillosos por múltiples razones, y también recuerdan muchos de los peores momentos de sus vida, momentos que los hicieron crecer, madurar y valorar lo que eran y poseían.

Muchos de ellos fueron testigos de alguna de las guerras mundiales, sino es que de ambas; muchos descubrieron junto con el resto del planeta infinitas posibilidades, infinitas formas de expresión, fueron testigos del nacimiento de la revolución tecnológica, fueron testigos de importantes guerras (todas innecesarias a mi punto de vista), de importantes desarrollos y descubrimientos en la medicina, en las artes, en la ingeniería, tanto como fueron testigos de grandes descubrimientos históricos y naturales, que cambiaron la percepción del mundo.

Vivieron los cambios culturales más grandes de la historia, y a la vez, fueron testigos del nacimiento de muchas tendencias sociales, culturales y tecnológicas buenas y malas. Vivieron en un tiempo realmente libre, un tiempo en el que no se encontraban atados al mundo en donde fuese que se encontraran, aunque anhelaban poder estar conectados con él, nunca sospecharon el valor real de lo que disfrutaban, el valor real de algo que muchos de sus propios hijos y ahora también sus nietos difícilmente podrán disfrutar.

En estos momentos es fácil darse cuenta de la realidad diaria, nadie que tenga la posibilidad de informarse puede quedar rezagado, tanto como no puede negar más que ha sido sorprendido con el cambio drástico de los tiempos, y el paso de los años. Muchas veces nos sentimos mayores a nuestra edad real, muchas veces nos descubrimos añorando momentos especiales de un pasado no tan lejano; y podemos notar que muchos de nuestros mayores afirman sentirse más jóvenes que antes, más vivos que nunca, a pesar de contar con muchos más años de vida.

La gran mayoría de nuestros abuelos, poseen una forma diferente de ver la vida, diferentes formas de sentir y pensar, aunque muchos de ellos abrazan los avances, y conviven con ellos, aceptan la necesidad de ser real, de ser verdader@, de ser únic@. Mientras disfrutan de sus vidas, disfrutan del día y la noche, disfrutan los viajes, disfrutan las comidas, viven más incluso que cualquiera de nosotros (sus hijos y sus nietos), viven porque aceptan que es necesario ser feliz, viven de sus recuerdos y reviven con ellos los mejores años de sus vidas, valoran cada oportunidad que tienen de reír, de llorar, de descubrir y de compartir sus vivencias.

En fin, tengo la fortuna de contar con abuelos dispuestos a contarme anécdotas y por lo tanto sus vida, sus sueños hechos realidad, sus sueños frustrados, sus logros, sus fracasos, sus mejores momentos, sus peores momentos, siempre acompañados de fotografías, de risas, de serenidad, y sobretodo de sinceridad y aprecio. Me gusta la idea de compartir mi vida en un futuro con los que sean a su momento mis hijos, los hijos de mis hijos ó incluso los hijos de mis nietos, tal y como ya lo hacen mis abuelos y mis padres.

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~ por Diego Guate en febrero 1, 2009.

Una respuesta to “El Pasado, El Presente y El Futuro”

  1. Gracias por el enlace, Diego. Nos leemos.

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