¡Aunque no lo esperaba!


Este 14 de enero pasado, Guatemala cambió de gobierno, de presidente y hasta de ideología política; tengo que reconocer que me considero alguien sin intereses políticos, sin una ideología política definida y por su puesto sin mayor afán que el de vivir en un país que ya es “grande” y que merece ser más “grande”.

El nuevo gobierno se cataloga a sí mismo como Socialdemócrata, considerado un gobierno de izquierda; es una ideología compartida por gobiernos ciertamente similares ideológicamente, pero con muy pocas similitudes en el continente americano como los gobiernos actuales de países como Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Nicaragua y Venezuela. Gobiernos que en varios casos se han convertido en caos, en los que muchos ciudadanos prefieren tomar lo que puedan salvar y abandonar sus países; mientras en otros la tendencia ha sido contraria, han logrado motivar el ingreso de más inversiones extranjeras, han logrado reducir los índices de pobreza extrema y sobre todo han logrado crecimientos económicos sostenidos que se reflejan en la situación externa de sus países.

Deseo y espero que el nuevo gobierno, nos guié por la segunda opción; que logré atraer suficiente inversión extranjera, reducir mucho más la pobreza, mejorar el nivel de educación del la población y con ello aumentar a gran escala el crecimiento que ha tenido el país en los últimos 4 años.

Tradicionalmente los gobiernos en Guatemala son elegidos, en una forma que se podría clasificar como de “castigo” hacia el gobernante saliente; elecciones en las cuales un candidato de determinado partido político se enfrenta a otro candidato de diferente partido, que en la elección anterior perdió contra el gobernante electo. Por ejemplo:

Elecciones Candidatos Candidato electo

1995

Alvaro Arzú y Alfonso Portillo

Alvaro Arzú

1999

Alfonso Portillo y Oscar Berger

Alfonso Portillo

2003

Oscar Berger y Alvaro Colom

Oscar Berger

2007

Alvaro Colom y Otto Pérez

Alvaro Colom

La elección es particular en cada caso, en la elección del primero y tercero la participación de la población urbana definió la presidencia, mientras en el segundo y cuarto fue la participación del área rural.

Al escuchar el discurso inaugural del nuevo presidente, me hace pensar en la posibilidad de un cambio; un cambio positivo de mentalidad, en el cual cada persona que se llame “guatemalteco” a sí mismo reconozca las fortalezas y debilidades de nuestro país, y que con ese reconocimiento sea posible decidir el siguiente paso en el camino en el que ya se han alcanzado algunos logros.

Reconozco que no considere en su momento al nuevo presidente, ni a su contrincante como las personas más adecuadas para gobernar un país con tantos contrastes; personalmente hubiera preferido como presidente y vice-presidente a cada uno de sus vice-presidentes, Rafael Espada y Ricardo Castillo, cualquiera de los dos como presidente y el otro como vice-presidente.

Ahora, espero como nunca antes, estar equivocado y haber juzgado mal al nuevo presidente; porque simplemente deseo que lo bueno continué y lo prejudicial se acabe para nuestro país, tanto como deseo que en la próxima elección, todos y cada uno de los guatemaltecos que estemos en disposición de elegir al próximo presidente lo hagamos con 100% de participación. Y así le demostremos al mundo que Guatemala, es capaz de elegir limpiamente de nuevo a sus gobernantes.

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~ por Diego Guate en enero 15, 2008.

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