¿A qué le temes tanto?

•enero 20, 2017 • Dejar un comentario

No sé si algún día vas a leer esto, espero que sí. Te digo y te diré que te amo, te amo tanto que jamás podré expresarlo con palabras, me enamore de tu alma, de tu inteligencia, después de tu cuerpo y sé que aunque lo niegues, a tu forma, también sientes mucho por mi. Hiciste que hiciera lo que jamás hice por nadie, en los pocos meses que compartimos y los pocos días de nuestro noviazgo, me hiciste creer en imposibles, y vi en tus ojos que también lo creías. Llegaste y rebalsaste de felicidad mi vaso ya lleno, cuando no lo creía posible. Jamás entenderé que te produce tanto miedo como para negarme la oportunidad de ser tuyo, para negarte la oportunidad de estar con alguien que da todo por ti. Jamás pensé encontrar a alguien que valiera tanto la pena y el esfuerzo, jamás pensé encontrar a alguien con quien pudiera sentir que el futuro es hoy, jamás pensé enamorarme de tal forma que todo es aceptable y en el que luchar por ti, por nosotros es algo lógico y natural, por quien cualquier precio a pagar es poco. Me dices que me dejas ir, que no me haces bien, que no eres para mí, cuando tus ojos, tus manos, tu cuerpo dicen que me quieres allí. Me dices que no me mereces, cuando yo soy quien cree que no te merece, y eso me dice que nos merecemos, eres mucho más de lo que pude soñar, más de lo que deseaba y haces que yo quiera ser más para poder estar junto a ti. Sé que tú y yo podemos hacer funcionar todo lo que nos propongamos, y jamás entenderé porque te rindes a un nosotros, a una vida que sabes tiene todo el futuro, yo estoy dispuesto a pagar el precio para estar junto a ti. Jamás te idealice, aprendí a amarte como el ser humano imperfecto que eres, a amar tu honestidad y tu necesidad de soledad y de compañía, a disfrutar de nuestras diferencias y a aprender de ti, a enseñarte lo que sé y a creer en que si se quiere, se puede. Qué te hace tener tanto miedo qué prefieres perderme, perder todo por nada. Qué te hace huir de alguien que quiere lo mismo que tú, que lo quiere todo, quiere la familia, el matrimonio, los hijos, y que los quiere contigo. Te rogué verme, te rogué hablar y darme razones que pudiera aceptar, y jamás quisiste darme eso, darme lo único que podía liberarme de ti. Me enseñaste a no razonar y a no encontrarle una lógica a nuestra relación, a solamente sentir, y por ese sentimiento es que luchó, dejo que mi razón pierda con mi corazón, ese corazón me dice que no me rinda, que luche. Me dices que no me quieres hacer daño y lo haces al no dejarme libre, al no darme las verdaderas razones para hacerme partir. Me dices que no sientes nada por mi, con lágrimas en los ojos, huyendo de mi mirada, apretando las manos y congelando tu cuerpo frente a mi, jamás podré creerte. Solo puedo pensar y preguntar que te produce tanto miedo como para que yo tenga que pagar los platos que tu ex jamás pagará, sé que fuimos una relación de rebote, y no tiene, ni tenía porque terminar si los sentimientos son reales, cuando ambos nos estábamos reconstruyendo, y esto no fue una casualidad. Qué culpa tengo yo de haberme enamorado de tal forma que aún meses después sigo sin poder imaginar una vida sin ti, qué culpa tengo yo de no poder rendirme y de desear una oportunidad, desear al menos tener tu verdadera amistad. Te amo tanto que soy feliz si eres feliz, y alejarme, el respetar la distancia que pides es lo más difícil que he tenido que hacer en mi vida. Si lo nuestro fue real, merezco la oportunidad de estar a tu lado, porque sabes lo que siento y te conozco lo suficiente para saber qué haces esto por miedo, no por falta de amor, y espero seguir esperándote cuando decidas regresar, porque sé que lo harás, solo lo sé, como sé que aún te puedo sentir a veces junto a mi, como sé que hay cosas que tú y yo compartirnos que jamás se pueden fingir y que tus ojos y tu sonrisa jamás podrán engañarme. Si tanto te duele hablar conmigo, habla, porque eso significa que te importo, que sientes más de lo que quieres admitir, habla, enfrenta tus miedo, por yo sé que valgo la pena, y sé que por ti, aún lo dejaría todo, no porque lo pidas, si no, porque yo elijo hacerlo, como desde el primer momento elegí estar contigo, aún sabiendo que nada iba a ser fácil, y lo sigo eligiendo, porque aún no pierdo la esperanza, porque sigues dejando que viva en mi. Estoy a un mensaje, a una llamada de distancia, porque para mí lo vales y porque para mí el mundo es lo suficientemente pequeño para recorrerlo las veces que sea necesario para estar junto a ti. Te amo, y no sé cómo rendirme. Si no regresas, espero ser lo suficientemente valiente para darme la oportunidad de estar con quien me ama y da todo por mi, porque puedo aprender a amar a quien me ame, si tiene la paciencia para enseñarme y ganarse mi corazón. Mientras aún te amo, amor bello, te amo, te amo baby. Je t’aime !

Reik – Que ganó olvidándote

Como te digo que…

•agosto 18, 2016 • Dejar un comentario

Como te digo que estoy agradecido, feliz, lleno de emociones, de sentimientos, pero en paz, libre, sin cadenas, sin ataduras, sin miedos sobre lo que siento, sin temores, con cierta seguridad y tranquilidad que nunca antes había sentido.

Como te digo que me tienes, que cada día confirmo más lo que llevo semanas sintiendo, tratando de comprender, de descubrir, de descifrar, analizando cada detalle y que sigo sin saber porque siento tanto, porque no puedo explicar cómo este sentimiento crece y se hace más fuerte, menos egoísta, más puro.

Como te digo que soy el hombre más afortunado del mundo, por sentir lo que siento por ti; por sentir que a tu forma, a tu medida, a tus propios pasos, en tu propia libertad, sin negar tu propia naturaleza, me haces sentirme correspondido y que tengo sin haberlo pedido, una parte de ti.

Como te digo que vales tanto y siento tanto por ti, que me veo capaz de caminar a pie hacia ti, para atravesar la distancia que nos separa, que lloro de alegría y de sentirme completo, rebalsado de emociones que me hacen sentir que todo es posible, que tenía que vivir lo que he vivido, lo que he sufrido, para poder darme cuenta que te amo.

Como te digo que te amo de tal forma que mi razón se agota, que mis palabras se acaban, que siento que jamás he amado a nadie como ya te amo, que siento posible un mañana y por ello disfruto más el hoy, porque me aturde y me llena, el sentirte junto a mí, aunque no lo estés, el poder sentir tu mirada y estremecerme de paz y armonía.

Como te digo que estoy mejor que nunca antes, y que quiero hacerte sentir de la misma forma en que me haces sentir, de la misma forma en que me haces capaz de romper mis propios límites y mis propios miedos.

Mi hoy, mi ayer, mi mañana

•agosto 17, 2016 • Dejar un comentario

Hace un tiempo me di cuenta que no soy igual que la mayoría de personas, nací con una mentalidad diferente, con una forma de pensar y de sentir distinta, con una forma diferente de tomar los límites y las barreras, con una necesidad de ser yo en todo momento.

Desde ese momento hasta hoy, sigo decidiendo cada día a vivir mi vida a mi manera, a satisfacer mi propia necesidad de sentir, de ver, de disfrutar, de actuar, de ser feliz, de no dejar ni un solo sueño siendo sueño, de convertir hasta la menor de mis ambiciones en realidades.
Decidí jamás trabajar tan duro en algo que no me hiciera feliz, en algo que no me hiciera crecer y mucho menos en algo que me corte las alas y mate mis sueños, decidí luchar por mi libertad y mi libertad de decidir en cada momento, desde ese momento estoy porque quiero estar, estoy porque así lo decidí, y no por ninguna otra razón.

Decidí entregarme a mis emociones, a jamás volver a guardarme un sentimiento, a decir siempre lo que pienso, de la mejor forma posible, aunque a veces mis palabras juegan en contra de lo que realmente deseo decir, la diferencia la hace que aquellos que me conocen tienen la libertad de preguntar y cuestionar.

Decidí que iba a ser vulnerable con aquellas personas que quiero en mi vida, que iba a permitirles dañarme y que si eso sucedía los iba a perdonar, que iba a continuar viviendo sin cargas del pasado, viviendo el presente sin pensar en el pasado más allá de lo aprendido y útil para mí presente, y mi visión de futuro.

Decidí no rogar nunca más por la compañía de alguien, decidí dar la misma libertad y comprensión que deseo recibir de aquellos que me rodean, de quienes se atrevan a conocerme y más aún de quién se atreva a amarme por quién soy, con todos mis problemas y mis desaciertos.

Decidí romper mis horarios y vivir sin ver el reloj más que para cumplir con aquellas acciones y tareas que decidí emprender, decidí no permanecer y no forzar nada en mi vida, dejando que si algo llegara a mi, lo haga porque así debe de ser, porque naturalmente surge y me alcanza.

Decidí ser feliz sobre todas las cosas, aceptando que es mi propia responsabilidad el serlo, que no puedo ni debo hacerla una carga de nadie, que solo si soy feliz por mis propios medios y mis propias energías, solo así, soy capaz de compartir mi felicidad y de amar con honestidad, con sinceridad, dando lo que puedo ofrecer.

Decidí romper mis zonas de confort cada mañana, atreviéndome a hacer aquello que jamás hubiese pensado hacer o aquello que siempre deseé y que nunca me atreví a buscar, a alcanzar lo que deseo más allá de mis propias limitaciones, obligándome por propia decisión a crecer más, a ser mejor.

Decidí no aceptar menos de aquello que merezco, y a no hacerme de menos sobre quién soy y lo que soy, a no sentirme más que nadie, a nunca hacer de menos a nadie, a seguir siendo yo sobre todos y todo, porque solo así soy capaz de ser libre y de aceptarme tal cual.

Hoy me veo y me siento diferente en muchos sentidos, pero hoy me siento más yo que nunca, más libre y menos atado a mis miedos, a mí pasado, con menos limitaciones y más habilidades, con menos barreras y con la capacidad de convertir todos y cada uno de mis sueños en realidades.

Hoy me siento capaz de entregarme por completo y de hacer mi parte, de dar todo cuando siento y deseo, todo cuanto me sea posible sin esperar nada a cambio, sin la necesidad de hacer lo que no quiero que me hagan, sin quitarle la libertad a nadie.

Hoy soy capaz de admitir que he cometido errores, que he dañado a personas que he querido y quiero, soy capaz de entender y aceptar que no puedo cambiar el pasado y que no todos llegaran a mi futuro, más que quienes deseen estarlo, aún, cuando sea yo quien ponga barreras para ello, barreras que en algún momento como he hecho antes, derribaré.

Hoy no temo ser yo, y admitir que todo me parece posible, aún lo imposible.

Ni la razón lo sabe

•junio 5, 2016 • Dejar un comentario


No sé cómo, ni desde cuando te siento tan cerca, tanto que me parece extraño no poder abrazarte, quererte como sé hacerlo, cruzar tu mirada con la mía, escuchar tus risas y tus suspiros.

No sé cuando sucedió, pero no imagino irme a la cama sin hablarte, sin verte, sin haberte deseado una buena noche, ni salir de ella sin leer o escuchar tus buenos días.

No sé cómo sucedió, quizás la vida misma nos está jugando una de sus travesuras, o quizás necesitamos el uno del otro para enfrentar lo que hemos vivido, quizás simplemente no existe una razón.

No sé cuál sea la razón, aunque siempre he racionalizado en exceso, hoy mis razonamientos carecen de razón y son reemplazados por oleajes de pasión contenida y deseo.

No sé porque desespero al no saber de ti, ni porque los cientos de kilómetros me parecen surgir de la nada y desvanecerse cada día más, aunque nos separen los caminos y las fronteras, te siento aquí, conmigo.

No sé porque me asusta abrirme contigo, dejarte ver mi simpleza y mi complejidad, y a la vez, no puedo esperar a dejarte hacerlo, tanto como quisiera saber y ver todo de ti, conocer cada risa y cada sonrisa.

No sé desde cuando anhelo un beso de tus labios, una caricia de tus manos, una mirada sin intermediarios, una caminata tomados de la mano o un simple momento de pie frente a ti.

No sé porque te anhelo de tal forma que no puedo evitar dejar escapar algunas lágrimas y varios suspiros, al tratar de poner en palabras lo que no soy capaz de pronunciar.

Me cambiaste

•abril 1, 2016 • Dejar un comentario

Me cambiaste en formas que no sabía que podía cambiar, porque me hiciste sentir de formas y maneras en que nunca espere sentir, me abriste los ojos a un panorama que desconocía a pesar de saber de su existencia.
Me cambiaste para bien y para mal, me abriste hacia nuevas experiencias y oportunidades, pero me cerraste a confiar y dar sin esperar nada a cambio, nos hicimos daño y eso me cambio internamente.
Me cambiaste tanto que no me reconozco, llegue a hacer y pensar cosas por ti, para ti y de ti, que nunca pensé ser capaz unos meses atrás, me hiciste sentir un dolor tan distinto y tan fuerte, que me hiciste ser más fuerte para poder soportarlo.
Me cambiaste tanto que aunque veo mi reflejo y me reconozco en el espejo, soy un desconocido al hacer contacto con mi mirada, una mirada más dura y menos amena, una mirada menos en contacto con el mundo y más en contacto con su propio mundo.
Me cambiaste de tal forma que nada nunca será igual, y por eso te tengo que agradecer y pedir disculpas, porque al volverme lo que nunca fui, también hice lo que nunca quise hacer, dañarte.
Me cambiaste y a la vez me hiciste ser más quien siempre he sido, potenciaste mis fortalezas y mis debilidades, sin que haya dejado de ser quien soy, aún habiendo perdido contacto conmigo mismo por un tiempo.
Me cambiaste y doy gracias a Dios porque llegaste a mi vida, y porque fui capaz de intentar darte todo cuanto soy, aunque no pude darte todo lo que quise y desee, aunque haya fracasado en el proceso, no fracase en intentar, y simplemente eso me hace ser capaz de sonreír y volver a reír, porque al final me perdiste, y yo no, porque en realidad yo nunca te tuve.

  

Lo siento

•marzo 31, 2016 • Dejar un comentario

No sé lo que siento, solo sé que lo siento y que me he vuelto adicto a sentirlo, lo siento de tal forma que mi cuerpo reciente el no sentirlo y mi cuerpo obliga a mi mente a aceptar cualquier posibilidad de sentir y de rechazar cualquier posibilidad de no sentirlo. No sé que me sucede que mi racionalidad se fue al carajo y mi sentido común carece de sentido. No sé que me sucede que no puedo simplemente ser yo a ciertas horas del día, o ser yo sin recibir una llamada o un mensaje que por más frío e insignificante que parezca me ilumina el día. No sé que me sucede, solo se que siento lo que siento y no puedo evitar sentirlo.

  

Nunca, siempre…

•marzo 8, 2016 • Dejar un comentario

   

Nunca
he ambicionado encontrar a alguien que sea mi pareja perfecta, mi medio limón o mi media naranja, pero siempre he ambicionado, deseado, anhelado a alguien capaz de aceptarme tal y cual soy, con mis imperfecciones y mis cosas inmaduras, mis cambios de animo y mi eterna positividad.

Siempre he deseado encontrar a quien me complemente y a quien complemente, alguien con quien nos podamos hacer crecer y alguien con quien no tema ser yo, y que no tema ser quien es cuando está conmigo.

Siempre he deseado ser feliz por mis propios medios, para compartir de mi felicidad con quien quiera compartir la suya conmigo, alguien diferente al resto e igual de inadaptado que yo, alguien que no tema darlo todo a pesar del miedo de no ser correspondido.

 
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