Una parte de mi mundo
La música me transmite ideas y sentimientos, sueños y anhelos que de poco en poco llenan mi alma, con algunas canciones me identifico, con otras revivo aquello que he tenido la fortuna de sentir, y con algunas otras el recuerdo de tiempos pasados.
Muchas ideas me transportan a un futuro posible, a un futuro lleno de posibilidades, en las que puedo visualizar mi vida como una película, un documenta o una serie de eventos dignos de apreciar, mientras con el ritmo mi alma ríe y llora, mi corazón lo hace con las letras.
Esta mezcla de sonidos, letras y sentimientos, son el oxigeno de mi alma, el aire de mi ser, uno de los pocos elementos que tienen poder sobre mí, tanto o incluso más que el silencio; una canción puede ser para mi, tan terapéutica como el silencio.
A pesar de amar el silencio, y disfrutar de mis debates interiores, de analizar y planear mi vida, de olvidarme del futuro y disfrutar el momento, de ser capaz de entender aquello que de otra forma no he sido capaz de entender, el silencio es mi guía y la música mi camino.
Me resulta imposible vivir en un mundo en total silencio, cuando la música de la naturaleza me alcanza, me atrapa y me seduce en algún sitio, generalmente alejado de la ciudad, de sus prisas y sus ruidos, el sonido reinante se torna incomparable.
Los sonidos de la naturaleza, hacen de mí un adicto, mientras deseo permanecer en ella, bien por el silencio y el sonido que solo el viento puede producir, o por el canto de aves autóctonas, su ritmo es tal que me despierta y me recuerda que no somos los primeros músicos, ni seremos los últimos.
No todo es música, no todo tiene un ritmo y una melodía, no todo aquello producido por el hombre puedo entenderlo como música, pero si puedo aceptarlo como una forma de expresión y una forma de sentir, por lo que al igual que muchos, hoy, elijo vivir en un mundo rodeado de esta.
