¿Lectores en Guatemala?

•Enero 18, 2010 • 1 comentario

Hace unos días mientras visitaba algunos blogs, descubrí un post que trataba sobre los hábitos de lectura en algunos países del mundo. Al leerlo, me hace recordar la forma fatal en que nos inculcan a leer, convirtiendo este sano placer, en una obligación más, en algo que simplemente debe ser hecho.

Lo irónico del caso, es que no dejamos de leer, simplemente leemos artículos y publicaciones que no nos enriquecen culturalmente, al no facilitar el acceder a nuevos conocimientos e incluso al eliminar la habilidad de imaginar.

La habilidad de imaginar, es vital a mi parecer para todo ser humano, al hacernos desear y concebir, es gracias a ella que existe gran parte de lo que hoy utilizamos, por alguien que desarrollo su habilidad de imaginar, de ver más allá y de convertir su visión en una realidad.

Buscando información me encontré que el país más lector del planeta, es también el que mayor porcentaje de escritores posee, sorpresivamente este país, cuenta con un idioma muy poco hablado y su localización lo hace relativamente difícil de acceder, Islandia.

En el casos particular de mí país, no me sorprendería en absoluto, que en Guatemala el porcentaje de lectores sea mucho menor que la media, considerando además, el lujo que representa adquirir un libro cualquiera.

A pesar de ser posible adquirir prácticamente cualquier autor, y para quienes lo desean adquirir de igual forma copias de gran variedad de publicaciones traducidas al español, o bien en su idioma original, comúnmente inglés, aunque es posible en algunos lugares adquirirlos en un tercer idioma si este fuese el original.

Sumando a esto la facilidad de adquirir una copia usada –segunda mano -, que ha sido desechada por su propietario original. Pudiéndose encontrar en múltiples ocasiones primeras o segundas ediciones de publicaciones más antiguas, que se siguen reimprimiendo y comercializando.

El leer en Guatemala, es para muchos una actividad difícil, al no poder leer, y comprender el idioma más hablado del país, y a pesar de ello, existen traducciones a idiomas mayas, lo que facilita el adquirir este saludable habito, sin importar el idioma que se hable.

Sí bien, muchos países del mundo, son mercados importantes para cualquier editorial, algunas veces determinados autores no consiguen cruzar los limites de un idioma, o de un país, y su lectura solo puede hacerse en su idioma original o dentro de las fronteras del mismo país.

¡En esta vida!

•Enero 17, 2010 • 1 comentario

En la vida nos encontramos con oportunidades y obstáculos, con sorpresas agradables y desagradables, con momentos por los que vale la pena vivir y algunos en los que deseamos morir. La vida es un conjunto de alegrías, tristezas, risas y lágrimas, se desvanece ante nuestros ojos, y puede ser tan larga como lo que hayamos experimentado o dejado de hacer. Al final, la vida es una sucesión de momentos, mientras recorremos un camino.

A pesar de ser una especie de todo, la vida no es nada sí no contamos con la capacidad de compartirla, de disfrutarla, de contagiarnos de risas y alegrías sin razón alguna, y porque no, también de tristezas y lágrimas.

Como seres humanos podemos llorar de risa, llorar por un recuerdo o un momento alegre o triste, somos capaces de sonreír cuando queremos llorar, tal y como somos capaces de reír aún cuando la mayor de las tristezas nos alcanza.

La vida del ser humano es más que un momento, es lo que cada uno desea, siempre que se este dispuesto a pagar el precio, un precio que puede ser elegido, un precio por lo general impuesto, aceptado por ignorancia o por emoción, un precio pagado como tal por millones de seres humanos que han pasado por este planeta, millones más lo haremos, y después millones más lo harán.

Y al final de la vida, lo único que importa no son los logros materiales o intelectuales, importa lo que hemos aportado a la vida de otros, mientras vivíamos, mientras reíamos, llorábamos, gritábamos, o simplemente guardábamos silencio; mientras fuimos leales a quién siempre fuimos, mientras pasábamos los mejores y los peores momentos, mientras podíamos observar la tierra, sentir el aire, saborear el agua, degustar un aroma o escuchar la música de la vida.

La vida no es vida, sino se comparte, sino se disfruta, incluso sino se sufre y menos aún, sino se valora. La vida es una, sí existen otras no lo sé, deseo creerlo, pero mientras lo compruebo, deseo sentir y vivir, realmente vivir cada momento, y hasta que mi tiempo se acabe, deseo marcar una diferencia, en todas y cada una de las personas que por una u otra razón se han cruzado en mi camino.

¿Amigos? ¿Simples conocidos?

•Enero 15, 2010 • 1 comentario

Desde siempre nos hemos encontrado rodeados de seres humanos, con algunos una amistad se desarrolla rápidamente y de igual forma desaparece. Con otros, surge una amistad tan fuerte como un lazo de familia, que a pesar del tiempo y la distancia permanece fuerte, segura y estable.

Estas amistades son valiosas, no sólo por lo que aportan a nuestra vida, sino, también por lo que podemos aportar de la misma forma a las vidas de estas personas, quizás no con experiencias o apoyos económicos, pero si con apoyo moral y hombro cuando sea necesarios.

En medio de todos estos seres humanos, nos encontramos con algunos desconocidos, cuya vida se cruza con la nuestra sin motivar relación alguna, mientras en otros casos surge una relación similar a la amistad, pero sin la fortaleza y la integridad de una, determinada por el momento y por ninguna razón adicional.

Estos simples conocidos, que comparten algunas experiencias y vivencias, que de igual forma nos enriquecen o nos hacen abrir los ojos, y despertar, a pesar de llegar a ser considerados amigos en contadas ocasiones, con total certeza nunca olvidaremos lo que nos han brindado, sin ningún interés en particular.

Algunas ocasiones, prueban la lealtad y el apoyo de los amigos, y es durante estos momentos difíciles que muchos que hasta el momento nunca consideramos como tal, hacen su aporte, sin deseos de recibir nada a cambio, y con toda la intención de brindar apoyo y ayuda.

Mientras muchos amigos, hacen lo imposible por brindarnos su soporte, su apoyo moral, económico en algunos casos, o al menos la certeza de no estar solos en una situación difícil; muchos de estos mismos amigos, simplemente desaparecen probando nuevamente quienes han sido en realidad.

A través de los pocos años que he vivido, y las experiencias que he compartido, puedo reconocer a mis verdaderos amigos, sobre aquellos con los que sólo compartiré un momento, aunque desearía que compartieran muchas más experiencias y momentos.

Gracias a mis amigos, por ser quienes son cuando menos lo espero, y gracias por serlo en los momentos en que necesito de ellos, y espero, poder ser para ellos al menos la mitad de lo que lo han sido para mí, y devolver con más que palabras lo que me han brindado.

Haití y la fria realidad

•Enero 13, 2010 • 1 comentario

Millones de haitianos han tenido que enfrentar en las últimas horas una situación imposible, difícil en cualquier sitio del planeta, pero imposible en algunos pocos rincones del planeta.

Espero no experimentar en mi vida una situación como la que los habitantes de este país están padeciendo, una situación en la que saben que la ayuda no llegara, en que su propio país es incapaz de auxiliarlos y en la que la esperanza no ha sido lo último en perderse, y la aceptación ya ha hecho acto de presencia.

Los pocos cuerpos de socorro pertenecen a entidades y organizaciones internacionales, con relativa poca presencia en este país caribeño, lo que dificulta aún más el brindar las medidas básicas de auxilio, sumado a la posición geográfica del país que en está ocasión a jugado en su contra haciendo difícil acceder rápidamente a él.

Todo esto, mientras la tierra sigue temblando, y el caos originado por cada uno de estos posteriores movimientos no permite asumir mayores riesgos para quienes intentan ayudar. Mientras la falta de herramientas para trabajo pesado necesario en algunas situaciones, no ha permitido rescatar a miles de soterrados.

Una situación caótica para quienes la padecen, una situación que el sólo recuerdo, hace que millones en países similares – aunque en una situación distinta geográfica y económicamente – deseen aportar algo para estos seres, mientras que se torna desesperante para quienes cuentan a un ser querido y desconocen su paradero.

Al encontrarse en una situación tal, en la cual los servicios básicos habituales son inexistentes – agua potable y electricidad -, y las comunicaciones fallan, y no permanecerán demasiado tiempo en funcionamiento sí no cuentan con un suministro eléctrico.

Sí bien la ayuda a iniciado a alcanzar a la isla, desde el único vecino país, o a través del principal aeropuerto del país; muchos de los médicos que han llegado y otros que se encuentran en camino, son incapaces de realizar operaciones ahora vitales de formas ortodoxas e improvisadas, algo que irónicamente muchos médicos locales sí pueden realizar.

Mientras todo esto sucede otros miles se sientan impotentes, con las manos atadas y las palabras se ahogan en sus gargantas, esperando noticias de sus seres queridos, que bien son originarios de aquella tierra, o que por distintas razones se encontraban en está durante este suceso.

Sí bien, miles necesitan ayuda y mucha ayuda se encuentra en camino, la incapacidad del mismo país para auxiliarse, marcará una clara diferencia, por lo que la ayuda internacional, y en especial la que ya se brinda desde República Dominicana, será vital en los próximos días.

Espero, con toda la esencia de mi ser, y todo lo que soy, y no soy, que la ayuda en camino pueda llegar a tiempo, y beneficie a los millones de damnificados, tanto como espero y deseo que cuando haya llegado el tiempo de que esta tierra, mí país – Guatemala -, sea sacudida de nuevo por un terremoto, la situación sea mucho más controlable y mejor manejada de lo que ha sido en ocasiones anteriores.

Hace 10 años

•Enero 10, 2010 • 2 comentarios

Hace diez años, y unos días más, jamás hubiera creído los cambios que tendrían lugar en los próximos, tal y como hoy me es difícil creer algunos pronósticos.

Al igual que mi persona, muchos consideramos completamente normal ver televisión a colores, hablar por teléfono, escuchar música, y a pesar de ello, nos hemos acostumbrado a las nuevas adiciones y aficiones, que hoy inundan nuestro mundo.

Sí bien gran parte de las “nuevas” tecnologías, no lo son, el que estas estén disponibles para gran parte de la población y con ello a costos accesibles, ha permitido que algunas situaciones no puedan ser imaginadas.

Personalmente, no puedo imaginarme una vida sin las facilidades de internet, sin teléfonos celulares y menos aún sin televisión, aunque se, que hace poco más 10 años estaba empezando a utilizar algunas y descubriendo nuevas opciones.

A pesar de ello, y gracias a mis padres, pude disfrutar de algunos elementos que gran parte de los niños de hoy, jamás descubrirán, y que sin embargo, fueron y podrían aún ser una gran fuente de entretenimiento para sus padres.

Desde tecnología hoy en el olvido, o en proceso de estarlo, hasta juegos no electrónicos que no podían realizarse en espacios cerrados, y que en muchos casos requerían de alguna práctica, hasta juegos electrónicos de gran simplicidad en comparación con los actuales.

Puedo afirmar que admiro a muchos niños de hoy, mientras también siento lástima por ellos, porque jamás podrán considerar una vida sin tecnología, sí bien sus ventajas son innegables e inimaginables, difícilmente disfrutarán de las ventajas de no necesitarla y de realizar ciertas tareas sin su ayuda.

En muchos sentidos, el mundo hace tan sólo una década atrás, era un lugar mejor en muchos sentidos, hoy, una década más tarde, a dado pasos gigantes hacia un futuro mejor, lamentablemente dejando de lado todo aquello no material que lo hacia mejor hace no mucho.