Hace unos días mientras visitaba algunos blogs, descubrí un post que trataba sobre los hábitos de lectura en algunos países del mundo. Al leerlo, me hace recordar la forma fatal en que nos inculcan a leer, convirtiendo este sano placer, en una obligación más, en algo que simplemente debe ser hecho.
Lo irónico del caso, es que no dejamos de leer, simplemente leemos artículos y publicaciones que no nos enriquecen culturalmente, al no facilitar el acceder a nuevos conocimientos e incluso al eliminar la habilidad de imaginar.
La habilidad de imaginar, es vital a mi parecer para todo ser humano, al hacernos desear y concebir, es gracias a ella que existe gran parte de lo que hoy utilizamos, por alguien que desarrollo su habilidad de imaginar, de ver más allá y de convertir su visión en una realidad.
Buscando información me encontré que el país más lector del planeta, es también el que mayor porcentaje de escritores posee, sorpresivamente este país, cuenta con un idioma muy poco hablado y su localización lo hace relativamente difícil de acceder, Islandia.
En el casos particular de mí país, no me sorprendería en absoluto, que en Guatemala el porcentaje de lectores sea mucho menor que la media, considerando además, el lujo que representa adquirir un libro cualquiera.
A pesar de ser posible adquirir prácticamente cualquier autor, y para quienes lo desean adquirir de igual forma copias de gran variedad de publicaciones traducidas al español, o bien en su idioma original, comúnmente inglés, aunque es posible en algunos lugares adquirirlos en un tercer idioma si este fuese el original.
Sumando a esto la facilidad de adquirir una copia usada –segunda mano -, que ha sido desechada por su propietario original. Pudiéndose encontrar en múltiples ocasiones primeras o segundas ediciones de publicaciones más antiguas, que se siguen reimprimiendo y comercializando.
El leer en Guatemala, es para muchos una actividad difícil, al no poder leer, y comprender el idioma más hablado del país, y a pesar de ello, existen traducciones a idiomas mayas, lo que facilita el adquirir este saludable habito, sin importar el idioma que se hable.
Sí bien, muchos países del mundo, son mercados importantes para cualquier editorial, algunas veces determinados autores no consiguen cruzar los limites de un idioma, o de un país, y su lectura solo puede hacerse en su idioma original o dentro de las fronteras del mismo país.








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