Hipocresía de los menos

•Noviembre 6, 2009 • Dejar un comentario

En este planeta existe un grupo “selecto” de personas con mayor poder adquisitivo, económico e incluso político, representado por apellidos y/o marcas en sus países de origen; a pesar de ser educados en países del “primer mundo” y contar con la “mejor educación” que se puede recibir.

Sí bien muchas de estas personas cuentan con oportunidades soñadas por millones, y son en muchos casos personas envidiadas por muchos, olvidan que sin esos “recursos” son menos que el resto de sus conciudadanos, no en una condición humana, sino, en una condición de capacidad laboral real – algo en lo que por supuesto existen excepciones -.

Muchas veces olvidan que en países como Guatemala, es simplemente una falta de sentido común vivir aislados, al ser un grupo auto segregado del resto de la población, deben vivir lo que prefiero considerar una condena, y un beneficio de todo cuanto se posee.

Por situaciones diarias, y muchas otras condicionantes he podido conocer en mi corto trayecto de vida, a muchas personas, de todos los “estratos sociales” y de la gran mayoría de culturas e identidades originarias de este país. Algo que considero me ha enriquecido y motivado a pensar en alguien más sobre mi persona.

Afortunadamente mis necesidades vitales desde siempre han sido cubiertas con creces, mientas mis necesidades no vitales siguen el mismo camino, mis padres siempre me han brindado ejemplos, y me han motivado a ver a todos por igual, sin diferencias y siempre respetando sus creencias, decisiones y de igual forma sus posibilidades y ambiciones.

He tenido la suerte, como casi todo ser humano, de hacer amigos sin preocuparme por mi seguridad, y sin pensar en más que brindar la misma amistad que espero recibir; de poder salir cuando quiero, sin pensar en riesgos adicionales a – lamentablemente – ya comunes, mientras puedo disfrutar sin miedos y sin estar siempre acompañado, de momentos en soledad ó acompañado de quienes quiero.

Puedo ser quien soy, quien quiero ser y cuando deseo serlo, sin pensar en ser rechazado por quienes amo, o sentirme presionado en ser lo que no quiero ser. He tenido la mejor vida que puedo desear, y espero poder evitar hacer uso de la hipocresía, que muchos de estas personas cuya excesiva fortuna material, no equipara las ventajas de poseer solo recursos necesarios.

Todos conocen, han visto ó escuchado sobre las actitudes, y formas de vida de estas personas, y todos en cierta forma debemos recordar lo afortunados que ya somos al no estar atados a cientos de obligaciones y cientos de precauciones que estas persona deben cumplir, a pesar de lo limitada que pueda ser su vida en realidad – a pesar de lo que puedan decir para negarlo -.

Parásito de un planeta

•Noviembre 5, 2009 • 1 comentario

El ser humano ha dejado de ser un habitante más del planeta, y se ha convertido en lo más parecido que puede llegar a ser a un parásito. En un ser consumista, al que no le interesa más que sentirse bien, más que el hoy y el ahora, y olvida por completo que mañana también formará parte de ese mismo mundo al que esta destruyendo.

En unos pocos años hemos acabado con recursos que tardaron miles de años en surgir, todos saben el daño que se esta produciendo desde algún tiempo atrás y a pesar de muchas iniciativas, son los gobiernos quienes menos hacen, mientras otros quienes más deben hacer son quiénes menos actúan por razones económicas que de continuar en el mismo camino no existirán en un par de décadas, cuando no será posible amortiguar el daño ya acusado.

Peor aún es la capacidad del ser humano de ignorar lo que ya sabe, y evitar hacer algo para cambiar una situación ya perjudicial. Sé que quién me conoce dirá que soy el menos indicado para hablar, por miles de razones, y a la vez estas me hacen percatarme de la sociedad consumista y vacía en la que millones hemos crecido y en la que millones más lo están haciendo.

En el caso de Guatemala, los daños son importantes, antes hemos tenido problemas ecológicos manejables, y aún existen, muchos sin cambio alguno, y muchos otros están causando una reacción de muchos, una reacción temporal que no llegara a más.

En Guatemala existe uno de los lagos más bellos del planeta, sino es que el más bello, como nos agrada referirnos a él, este lago es un representante natural de Guatemala hacia el mundo, y aún estamos a tiempo de rescatarlo.

Y lamentablemente es un ejemplo de millones que existen, un ejemplo más de la calidad de animal que es el ser humano, que a pesar de ser un ser racional y lógico, ha arruinado su propia casa, y con ella sus posibilidades de subsistir y de convivir pacíficamente y con la menor interferencia posible.

No quiero ser un parásito, y no puedo negar, como cualquier humano que consume recursos y en que en muchos casos nunca ha sembrado un árbol, o ha intentado proteger cierta riqueza natural. Soy un parásito más que habita en una urbe, y que sin embargo, depende al 100% de la misma naturaleza que sigue cooperando a destruir.

Hacia un futuro mejor

•Noviembre 4, 2009 • 1 comentario

Antes de poder sentir, ver y formar parte de un cambio real, de vivir en un mejor momento, con mejores circunstancias y menos divisiones, se hace necesario educar a toda una sociedad, sin hacer que esta pierda su identidad.

Los métodos son infinitos, y desde donde iniciar el proceso, un tema de discusión en el que todos opinan y nadie explica razones, a la vez que muy pocos indican los medios que consideran necesarios para conseguirlo.

Personalmente creo y estoy seguro que una forma de empezar – quizás no la mejor -, es educar a todo niño, mientras se educa a los padres y a cualquier adulto por medio de estos niños, desde enseñarles que hacer con cualquier basura producida, hasta corregir errores comúnmente utilizados al hablar, aprovechando la tendencia de muchos niños de ser sinceros y no molestar al serlo.

Nunca he considerado imposible la misión de educar a un adulto, aunque debo reconocer que la tarea no es fácil, y al igual que cualquier labor en una asociación de apoyo depende directamente de la voluntad de cambio de la persona.

Más no es imposible educar con ejemplo, sentido común, y con ciertos métodos no tradicionales, que lo lleven a cambiar actitudes o conductas socialmente rechazadas por aceptadas. Que a su vez no pasaran a las próximas generaciones y al no existir, liberan el camino hacia una sociedad mejor educada.

La educación intelectual es importante, y es un derecho de cualquier persona el poder aprender a leer, escribir y a expresarse correctamente; mientras la educación social, es la base de cualquier educación que pueda o no recibir un ser humano.

Esta es la educación clave para un cambio real en este país, aunque de difícil aplicación, debe basarse en el sentido común y en toda norma socialmente aceptada, antes que en cualquier opinión particular.

Conductores irresponsables

•Noviembre 3, 2009 • 1 comentario

Cualquiera que se vea en la obligación ó necesidad de conducir, incluso quienes no lo hacen, pueden percatarse de la existencia de conductores que simplemente no deberían de poseer un permiso ó licencia para hacerlo.

El problema radica en la forma irresponsable e irrespetuosa con que lo hacen, desde cambiar de carril sí tomar precaución alguna, hasta ignorar el uso de cualquier señal de aviso hacia otros conductores – luces e intermitentes -.

Al menos en Ciudad de Guatemala, existen vías “rápidas” que atraviesan y comunican la misma, las que generalmente cuentan con 3 o más carriles en cada dirección, pasos a desnivel en intersecciones y en varios casos con carriles auxiliares, lo que facilita pasar de una vía hacia otra, comúnmente denominadas calles, avenidas, bulevar, calzadas e incluso un periférico.

Sí bien la falta de educación, sentido común e irresponsabilidad de conductores, puede molestar a más de uno, el problema producido por estos muchas veces no se limita a accidentes viales, provocados por sus acciones, de los que la mayor parte de veces no son conscientes – al no involucrarse -.

Como en cualquier país del planeta, el conducir se ha tornado en una necesidad, que muchos disfrutan y que muchos otros preferirían no realizar, acción que provoca en muchos altos niveles de estrés, generalmente motivados adicionalmente por el alto porcentaje de conductores irresponsables.

 

Exigir sin denunciar

•Noviembre 2, 2009 • 1 comentario

Es una de las actitudes que desde siempre he considerado contradictorias, y hasta incoherentes, una actitud que muestra una aceptación a un agravio sufrido. La mayor parte de personas no son conscientes del producto de su falta de responsabilidad al no denunciar, por lo que obliga a los cuerpos de seguridad a estimar un número de casos, al no ser posible su confirmación.

Falta de responsabilidad, por la cual las fuerzas de seguridad son incapaces a su vez de tomar acciones reales para reducir y más tarde eliminar los problemas que aquejan a miles de ciudadanos, no quiero decir con esto que acciones serían tomadas si todos los agravios fueran reportados, esto es algo que depende directamente de la voluntad del estado y no así completamente de sus recursos.

Al no existir denuncias, el sistema es ineficiente, incapaz de reconocer y medir las verdaderas proporciones del problema, tanto como no cuenta con la presión suficiente para verse obligado a implementar mejoras y tomar acciones más adecuadas y eficientes; acciones que garanticen una reducción de los problemas relacionados y un adecuado control posterior.

Muchos dicen – algo que lamentablemente es cierto, al menos en Guatemala -, que no es útil denunciar, porque es más seguro y fácil lidiar con personas involucradas en la delincuencia, que con un sistema que arrestara y liberará al delincuente en un lapso de tiempo extremadamente reducido, esto sin incluir el quedar expuesto como denunciante – aunque las leyes especifiquen un procedimiento – y por ello exponer tanto su integridad física como la de su familia.

Mi respuesta a esta verdad, es la misma: debemos denunciar, porque es la única forma de probarle al sistema lo que todos sabemos y lo que todos hemos vivido alguna vez en nuestras vidas, es el único medio por el que se crea presión para mayor justicia y menores cantidades de fracasos penales y judiciales.

El denunciar es la mejor forma de presionar a quién por obligación debe de velar por la seguridad de quién representa, y de quién de una u otra forma también es parte. Por lo que sin importar la magnitud de la denuncia, el mismo estado será en algún momento incapaz de ignorar el problema, y deberá tomar acciones permanentes en lugar de las temporales que continúa aplicando.

La denuncia, en Derecho procesal y administrativo, es la puesta en conocimiento de la perpetración de un hecho constitutivo de delito o infracción administrativa ante la autoridad competente, ya sea ésta el juez, el funcionario del ministerio público, policía u otro funcionario público competente.

Concepto de Denuncia